Consejos escritores noveles

10 consejos para escribir novelas de aventuras por Gabriel Romero de Ávila

27 julio, 2017
escribir novelas de aventuras

Afronto con este artículo, escribir novelas de aventuras, la difícil tarea de dar consejos a nadie, cuando yo soy el primero que dice que no hagas caso nunca a los consejos de los supuestos expertos. Nadie sabe más que tú sobre esa historia que te traes entre manos, así que no aceptes que nadie, nunca, bajo ninguna circunstancia, te diga cómo tienes que llevarla al papel.

Ahora bien, hay una serie de teorías que conviene estudiar. Igual que, antes de operar a una persona a corazón abierto, es importante que estudies cómo se hace (te juro que, por mucho que afirmes que «las musas te guían», nadie te va a dejar abrirle el pecho a otro), con la literatura hay unas bases que debes conocer, para luego dejarte inspirar por esas esquivas diosas del monte Helicón.

No voy a ser tan creído como para dar consejos sobre literatura universal. Mi terreno es escribir novelas de aventuras, género que adoro, profeso y cultivo con devoción, ya con mi segunda obra en el mercado. Así que no esperes aquí alusiones a Kafka, como mucho de pasada.

En el caso concreto de escribir novelas de aventuras, existen tres elementos fundamentales que cuidar, por este orden: el ritmo narrativo (qué es lo que pasa), los personajes (por qué pasa) y el entorno o worldbuilding (cómo pasa). Por tanto, agruparemos estos «sabios» consejos míos en dos grupos: el núcleo y la corteza (creías que nunca volverías a usar esos lejanos conocimientos de Bachillerato, ¿verdad? Pues fíjate).

 

El núcleo

#1. El ritmo narrativo para escribir novelas de aventuras

Ésta es la clave fundamental para que una novela de aventuras funcione. Es imprescindible que el ritmo sea ágil, que el lector pase las páginas sin darse cuenta, que se olvide de que ésa era su parada del autobús, que posponga la hora de la cena o de irse a dormir para seguir leyendo. Tienes que agarrar la atención de esa persona y no soltarla bajo ningún concepto, como si fueras un perro de presa. El lector te va a dar una oportunidad para que le cuentes tu historia, pero sólo una. Si no consigues engancharlo pronto, se irá para no volver. El ritmo narrativo consiste en «qué es lo que pasa», y eso que pasa tiene que ser lo bastante interesante, y estar lo bastante bien contado, como para alguien que no sea de tu familia te siga durante 200 páginas. Hay varias cosas a tener en cuenta en este apartado:

    • Estructura: La estructura clásica es la de los tres actos (planteamiento, nudo y desenlace), o de los dos giros narrativos o de las dos puertas. Si sigue existiendo después de tantos siglos de literatura, es porque funciona. Practícala y luego hazla pedazos. Plantea la historia hacia atrás, o en un solo acto, o en ninguno. Ésa es tu decisión, pero aprende cómo lo hicieron los maestros. Una estructura férrea y bien construida es como una afectuosa nanny que lleva al lector de la mano hasta la palabra «fin».
    • Los trucos: Como buen acto de magia, debes aprender los trucos. El ritmo narrativo se maneja por medio del equilibrio entre contar y mostrar, o entre las descripciones y las elipsis. Dale a cada escena el espacio que se merece, ni más ni menos. Después ya habrá tiempo para conceptos más avanzados, como los cliffhangers o los red herrings, pero primero de todo tienes que definir el motivo de tu historia y cómo contarla. Ése es el esqueleto sobre el que fijar todo lo demás.

 

#2. Lee todos los manuales que caigan en tus manos

Sin buenos personajes, no tienes absolutamente nada. Como ocurría con el ritmo narrativo, no todos los personajes tendrán el mismo espacio: los protagonistas tendrán que ser redondos y complejos, los secundarios sólo importantes, y los figurantes planos como una hoja de papel. Con frecuencia se mezclan y nadie sabe quién manda ahí. La historia del / de los protagonista/as debe ser novedosa aunque ya haya habido dos millones de personajes iguales, porque sobre sus hombros aguantará/an todo el peso de la novela. Y además deben cambiar a lo largo de sus páginas, también en función de su importancia. En la novela de aventuras, lo más corriente es que exista la figura de un héroe o grupo de héroes que afrontan un reto lleno de acción (buscar un objeto, realizar un viaje, derrotar a un villano).

 

#3. El entorno o wordbuilding

Esto es lo que determinará cómo ocurre la historia. La novela de aventuras es la de las ambientaciones exóticas, los parajes remotos, los entornos agrestes que se convierten en un personaje más. Muchas veces el antagonista principal no es una persona, sino un río que no permite seguir avanzando, un puente que conquistar o un torreón desde el que resistir hasta la muerte. El entorno debe ser trabajado con ahínco, no sólo en las novelas de fantasía. Debes conocer el estilo de la moda que visten los personajes, la moneda que emplean, el idioma en que se expresan, las costumbres locales, la religión y los valores. Para eso tendremos en cuenta:

    • Documentación: Sin falta. Debe ser completa, como norma será mucho mayor de lo que muestres en la novela. A veces necesitarás una semana entera de investigación para encontrar ese modelo concreto de avión que se utilizaba en 1930, y que sabes que sólo vas a nombrar en una línea de tu novela. Pero recuerda: debe ser el avión correcto. No importa que tus lectores no sean expertos en aviación de 1930: no hagas trampa. Te han dado su confianza. No les engañes.
    • Verosimilitud: No todo debe ser históricamente correcto, a veces te puedes permitir algunas licencias literarias (hasta Manfredi lo hace), pero siempre debe ser verosímil. No puede haber teléfonos móviles en 1852 ni personajes de esa época pueden viajar de Londres a Ruanda en una mañana. Trabaja la ambientación hasta que llegues a conocerla como si realmente hubieras vivido allí, pero nunca olvides que tu función es contar una historia, así que esas toneladas de documentación que has reunido son sólo ambientación, no lo que quieres contar.

 

La corteza

#4. Lee

Esto parece un consejo demasiado tópico, pero con frecuencia la mayoría de escritores fallan por no haber leído lo suficiente. Debes dominar la gramática como un auténtico experto, porque errores en ese campo son imperdonables. Desdoblaré este consejo en varios subtipos:

    • Lee a los clásicos: Las mejores novelas de aventuras de todos los tiempos son, en casi todas las listas, «Los tres mosqueteros» y «La isla del tesoro». Descubre por qué, si ha pasado tanto tiempo desde que se escribieron. Algo tendrán para seguir ahí, generación tras generación. Aprenderás que en ellas están absolutamente todos los secretos de este género.
    • Lee a los modernos: La forma de escribir ha cambiado muchísimo desde «La isla del tesoro» hasta Clive Cussler. Aprende cómo se hacen las cosas ahora o parecerás un arcaico.
    • Lee a autores que escriben en tu mismo idioma: Para mejorar en sintaxis y otros pilares básicos como ése, tienes que saber cómo los manejan los maestros. Por ejemplo, Vázquez-Figueroa es un experto en oraciones subordinadas que mantienen enganchado al lector. Si vas a escribir en castellano, consulta a los que ya lo hicieron antes que tú.
    • Si puedes, lee siempre en el idioma original en que se creó cada obra: Esto es mucho más difícil, pero sí que es cierto que todas las obras cambian con las traducciones. Si dominas idiomas, consulta la fuente original, igual que conviene que veas películas y series tal como fueron rodadas (aunque sea con subtítulos), y así descubrirás un mundo increíble de nuevos matices.
    • Lee obras de géneros que no tengan absolutamente nada que ver con el tuyo: No te obceques con la histórica medieval y coge alguna obra de teatro de realismo social, un cuento para niños o una novela BDSM. Enriquece tu horizonte como lector y verás como se enriquece tu prosa.
    • Escucha música, visita museos de pintura, aprende sobre escultura y arquitectura…: Haz cosas que no tengan nada que ver con la literatura, no sólo para distraerte, sino con la mente de un creador que evalúa su entorno. Puede que otros hayan descubierto formas de contar historias que tú desconoces.

 

#5. Practica todo lo que puedas

La creatividad es un músculo que se ejercita igual que el esternocleidomastoideo (pero con un nombre más fácil). Cuanto más escribas, verás que te resulta más fácil desarrollar tramas, escenas y personajes. Esto se divide en dos ideas:

    • Crea rutinas: El organismo necesita rutinas estables, tanto para el ritmo intestinal como para la escritura (y mejor no mezclarlos). Intenta encontrar un horario fijo que puedas respetar, libre de interrupciones y de las consabidas tentaciones para perder el tiempo. Descubrirás cómo, poco a poco, el cuerpo te pide escribir.
    • Termina lo que empieces: El escritor novato es el que guarda un cajón lleno de borradores que no le satisfacen; el escritor profesional es el que termina su obra y la presenta a los ojos de los demás, consciente de que todo es mejorable, pero consciente también de que los proyectos tienen un comienzo y un final, y sólo podrá mejorar como autor embarcándose en proyectos nuevos.

 

#6. Aprende cómo funcionan lo diferentes géneros literarios y luego sáltatelos

Ésta es una discusión muy antigua que no tendrá fin. ¿Para qué sirven los géneros literarios? ¿De verdad tienen sentido? El lector busca unas pautas que le orienten sobre lo que va a leer, y tu obligación como autor es darle elementos reconocibles con los que se identifique y otros que no haya visto en su vida, en un difícil equilibrio popularmente conocido como «novela». Todo género está formado por elementos clave, tópicos y arquetipos, y tu deber es dar eso mismo pero de una manera que no se haya visto nunca. La novela de aventuras se caracteriza por el ritmo rápido y los parajes desconocidos, pero puedes alterar esos ingredientes a tu antojo.

 

#7. Relaciónate con el mundo

No eres una isla deshabitada, eres una persona en un lugar y un tiempo concretos, así que actúa como tal. Sigue las series de moda, compra en las tiendas donde lo hace todo el mundo y canta la canción del verano. Ir de snob está pasado de moda. Sobre esto añadiré dos cosas concretas:

    • Escucha la opinión de todo el mundo: Es fundamental que cuentes con varios lectores cero y hagas caso de lo que te digan. Mejor si no son de tu entorno. Tú quieres a rabiar esa novela, pero es posible que en realidad sea mala de solemnidad, y mejor que te lo digan cuanto antes.
    • No hagas caso de nadie que te quiera dar consejos: Parece lo contrario de lo anterior, pero no lo es. La novela es tuya y, si de verdad pretendes que la perra Laika y un caballo cósmico se pongan a debatir sobre una invasión alienígena a la Tierra (os juro que ése es el argumento de una historia que escribí hace mucho), adelante. Tendrás que justificar muy bien por qué sucede eso, pero también tiene que justificar Manfredi por qué Alejandro Magno hizo lo que hizo y sale triunfante. ¿Quién dijo miedo?

 

#8. No te vendas

Esto quizá sea lo más importante de todo lo que tengo que decir hoy. Los booms literarios vienen y van, pero los escritores de verdad se quedan. Escribir otra novela de zombies o de crímenes en países nórdicos o de BDSM sólo porque tienen éxito es de cobardes. Eso lo hacen los peces cuando siguen las corrientes migratorias de los otros miles de peces, no los creadores. Si de verdad quieres dedicarte a esta noble tarea, haz lo que sientes y conseguirás que el lector lo sienta contigo. Si le intentas vender una mentira, lo notará en la primera página. Tu deber es romper todo lo que se espera de ti, crear un boom nuevo que nadie se espera, inventar un género. Personajes como Tarzán, Superman o Robinson Crusoe son un género en sí mismos, pero para eso alguien tuvo que inventarlos.

 

#9. Escribe para la literatura, no para nadie, ni siquiera para ti mismo

Vale, el consejo más importante es éste, y viene de labios del mismísimo Alan Moore: «Trata a la literatura como a una deidad, sírvele fielmente y ella te recompensará». No escribas para satisfacer tu ego, para gustar a los lectores ni para ser un best–seller. Escribe para la historia que quieres contar, pon toda tu capacidad y tus armas al servicio de una sola historia (aunque eso a veces signifique contravenir lo que querías hacer con ella). Hazla tan redonda y tan perfecta como seas capaz, y luego abandónala y afronta nuevos retos. El lector es mucho más inteligente que tú, y sabrá captarlo.

 

Bueno, pues hasta aquí mi contribución para escribir novelas de aventuras. Vale, sí, son nueve consejos en vez de diez, pero ¿no dije que nuestro deber como creadores era hacer lo que nadie se espera?

Ojalá estas pocas ideas inconexas os sirvan de algo. En todo caso, para perder el miedo a escribir y lanzaros al abismo. Todos los escritores tuvieron una primera novela, un primer folio blanco. Lo importante es cómo lo llenes.

 

Mucho ánimo.

 

Gabriel-Romero-de-Avila
Gabriel Romero de Ávila
gabrielromerodeavila.com

 1. Sobre mí.

Me llamo Gabriel Romero de Ávila y escribo aventuras. Me dedico a narrar viajes, luchas y experiencias. Hablo de lugares exóticos que ya no existen. O quizá sí. Quizá sea mucho más interesante buscarlos que saber dónde se encuentran. Ésa es la gracia de las novelas de aventuras, y mi tarea es demostrártelo. Si quieres saber más sobre mí pincha aquí.

 

 2. Sobre mis libros.

En noviembre pasado publiqué “La reina demonio del río Isis”, una historia sobre brujas, exploradores y piratas que se enfrentan por controlar el norte de África en 1852. Hay barcos de guerra, un poco de Cábala, algunos Pecados Capitales, un virrey traidor, un sultán codicioso, una mujer despechada, una maldición ancestral y la reina de un lujoso prostíbulo, que se las arregla para controlarlos a todos. Una aventura con base histórica, pero mucho más Salgari que Ken Follet.

 

Puedes comprar La reina demonio del Río Isis aquí y en la página de Amazon.

 

guía de supervivencia del escritor novel


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