Consejos escritores noveles

10 consejos para escribir novela histórica por Alejandro Fernández Monte

20 julio, 2017
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Siempre me ha apasionado la Historia, por eso me gusta escribir novela histórica. Y eso pese a que en el colegio mis profesores (con una honrosa excepción) se empeñaron en que no me gustase. Pero es inevitable, lo llevo en la sangre, cada vez que viajo a algún sitio me gusta saber qué ocurrió allí, me imagino las imágenes de la gente que vivía en otro tiempo (no tan) lejano, toco con reverencia las piedras de los monumentos o las ruinas, pensando en quién más hizo lo mismo con la distancia de los años.

Me fascina lo irreales que parecen las cosas que sucedieron, como si fuesen invenciones de un cuentacuentos. Me intento poner en la piel de los que vivieron aquellos sucesos, pensando qué habría hecho yo en su lugar, intentando no perder de vista que son nuestros antepasados, y que si estamos aquí y somos lo que somos es como consecuencia directa de sus actos.

Es por ello que también devoro novela histórica. No es lo único que leo, también me apasionan la ciencia ficción y la fantasía. Pero la novela histórica ocupa un lugar destacado en mi librería. Es una forma maravillosa de aprender Historia porque, sin menospreciar a los ensayos o artículos divulgativos, las novelas aportan ese elemento lúdico que hace que la historia entre tan bien. Siempre que se pueda separar la realidad de la ficción, el doble objetivo de aprendizaje y entretenimiento será legítimo y muy bienvenido.

Pero vamos al grano. María José ha iniciado esta maravillosa iniciativa en su blog con el objetivo evidente de ayudar a los escritores ante el fascinante reto de plantearse escribir su primera novela, así que voy a aprovechar su amable invitación (¡gracias MJ!) para explicar el motivo por el que me lancé con mi primera novela. Y subrayo la palabra “primera” porque me ha gustado tanto que pienso repetir, de hecho ya estoy trabajando en la segunda.

En mi caso fue muy simple: era cuestión de tiempo. Hasta entonces había escrito varios relatos, escribía en mi blog, y tenía la idea (parecía lejana) de lanzarme algún día con una novela. La inspiración llegó cuando, buscando algún libro acerca de uno de los temas que más me apasionaban (la historia de Don Pelayo) descubrí que había pocas novelas dedicadas al tema, y que estas eran poco rigurosas y, para qué negarlo, de escasa calidad.

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Así que empecé a documentarme y, cuando tuve la suficiente información, empecé a pensar en lo que quería contar y en cómo quería contarlo. Lo demás fue ponerme a teclear.

MJ nos pide que aportemos 10 consejos para escribir novela histórica. Basándome en mi propia experiencia, esto es lo que te puedo decir:

 

#1. Documéntate todo lo que puedas

El proceso de documentación mientras preparas una novela es indispensable en todos los géneros, pero tal vez el de novela histórica sea el más sensible a este paso. El entorno de las cosas que vas a contar ya ha ocurrido, y por tanto necesitas toda la información disponible, algo que no siempre es sencillo de encontrar.

Tienes que conocer cualquier hecho relevante que ocurriese en la época en que se sitúa la acción, o inmediatamente anterior, porque condicionará las vidas de los personajes. Tienes que conocer el modo de vida, vestimenta, economía, enfermedades, alimentos, lenguaje…

Por favor no te limites a la Wikipedia, que está muy bien como punto de partida pero no deja de ser información poco autorizada. Necesitas estudios serios, documentos fiables. Además, quedará muy bien en la bibliografía, que le dará autoridad a tu escrito.

 

#2. Vívelo, visita los lugares, los museos…

Fíjate en que no hablo de documentación, sino de experimentar sensaciones. Somos escritores, y en nuestra novela debemos transmitir esas mismas sensaciones. No es lo mismo describir un lugar que has visto en una foto que si realmente lo has pisado, has respirado su ambiente, has visto los colores que tiene a la luz del sol, o bajo la lluvia. Evidentemente no es posible experimentar muchísimas cosas, pero todo aquello que esté a tu alcance deberías aprovecharlo.

Por ejemplo, vete a un museo y observa el retrato de un personaje que vaya a aparecer en tu novela. Quédate con los tres detalles que más te llamen la atención. No solo podrás describirlo mejor, sino que en tu mente adquirirá un matiz mucho más real. Y de paso, sé consciente de que ese mismo personaje estuvo una vez detrás de ese mismo lienzo, siendo retratado… y probablemente también delante, igual que tú, pues es de suponer que habrá querido ver cómo quedaba su retrato. Puede parecer una tontería, pero es un nexo de realidad que os une a ambos a través del tiempo.

 

#3. Intenta innovar al escribir novela histórica

Por suerte o por desgracia en novela histórica ya hay mucho escrito, sobre todo si hablamos de personajes históricos importantes. Si vas a escribir novela histórica de un tema concreto, en el proceso de documentación habrás visto qué novelas existen ya acerca del mismo. No digo que no escribas de ese mismo tema, pero intenta dar una visión distinta, aportar algo que no se haya visto antes.

#4. No tengas miedo en tomarte las licencias históricas que necesita tu trama

Una novela no es un sesudo estudio histórico, y por tanto la trama debería ser lo principal. Se sobreentiende que tendrás que inventarte algo que no haya sucedido o algún personaje que no haya existido. La clave de esto es intentar que pase desapercibido, que la ficción y la realidad se fusionen. Intenta no abusar de esto, pero que el rigor histórico no te suponga un impedimento. Y eso sí, luego explícalo, lo que me lleva al siguiente consejo.

 

#5. Incluye siempre un anexo con las notas históricas relevantes

Como lector, siempre me ha gustado saber si lo que he leído sucedió realmente o no. No basta con la bibliografía: no me obligues a leer otro libro, cuéntame de dónde has sacado determinado dato. Además esta es la ocasión de explicar las licencias históricas de las que hablaba antes.

 

#6. Mucho cuidado con los anacronísmos

No es nada sencillo evitarlos al escribir novela histórica, sobre todo con nuestros ojos del siglo XXI, así que mientras escribas no des por sentado nada. Un ejemplo con el que me encontré mientras escribía: los puntos cardinales (norte, sur…) son relativamente recientes en nuestro lenguaje. Así que no tiene sentido que un personaje de épocas muy antiguas los use. Sin embargo, por comodidad para el lector tal vez sea necesario que te tomes esa licencia: queda mejor “fueron al norte” que “fueron a septentrión”. Mi decisión fue tomarme la licencia y luego explicarlo en el anexo que comentaba antes.

 

#7. Exprímete. Intenta que sea tu mejor trabajo.

Pon interés y cariño en todas y cada una de las palabras que escribas. Si tienes que borrar y corregir (o mejor dicho, cuando tengas que hacerlo), hazlo sin piedad ni remordimientos. Es la única forma de que al final, sea cual sea el resultado, estés satisfecho contigo mismo.

 

#8. No te obsesiones con las editoriales, precios de venta, marketing online, etc.

Son cosas importantes, pero afortunadamente Internet está lleno de información útil, empezando por este mismo blog que estás leyendo. Ojo, digo que no te obsesiones, no que lo ignores. Hay que ir mirando todas estas cosas con calma, pero sin perder el foco en lo importante, que es escribir la novela. A mí hay gente que me preguntó cómo pensaba publicar el libro y a qué precio lo iba a poner cuando aún iba por la mitad, y tuve el buen tino de decirles que aún no lo había pensado, que lo primero era acabarla y eso vendría después. No vendas la piel del oso antes de haberlo cazado. Y esto me lleva a lo siguiente…

 

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#9. Termínalo

Termina tu libro. Parece una perogruyada, pero no lo es. ¿Cuántas novelas se quedan a medias en el cajón de un escritorio (o más probablemente en una carpeta virtual en algún disco duro perdido) a la espera de ser acabadas? No es necesario que mueras en el intento, si necesitas irte de vacaciones o parar unos días para dedicarte a otras cosas, hazlo, pero ten siempre en mente que debes seguir escribiendo.

Tal vez suene algo duro esto que voy a decir, pero una novela a medias no es media novela, sencillamente no es nada. Debes continuar hasta que la termines del todo. Además, te garantizo que la sensación cuando escribes el último punto y la das por terminada (aunque aún te quede mucho curro de correcciones, maquetación, portada, etc.) es una satisfacción inigualable.

 

#10. Y sobre todo, ante todo, disfrútalo

Es tu novela, tu historia, tu creación. Si no lo disfrutas, ¿para qué lo estás escribiendo? Tal vez tengas una motivación económica, pero entonces te has equivocado. No pretendo desanimarte, no digo que no se pueda ganar dinero vendiendo libros, pero creo que la principal motivación no puede (no debe) ser económica. Es un planteamiento equivocado. El correcto es que haces esto porque te gusta.

Pues estos son mis diez consejos para escribir novela histórica. Los seis primeros son específicos para escribir novela histórica, pero los cuatro siguientes son aptos para cualquier género. Es probable que se repitan con los de otros compañeros a los que MJ ha ofrecido participar, pero eso solo significa que son importantes.

 

Espero que te hayan servido de ayuda. Y una vez más, gracias a MJ por compartir su espacio en la red.

 


Alejandro Fernández Monte
La Taberna de Brottor

 1. Sobre mí.

Soy ingeniero en electrónica y trabajo de consultor, pero mi verdadera pasión son la Historia y los juegos de mesa (de rol, wargames, etc.). Me encantaría ganarme la vida escribiendo acerca de aquello que me gusta, de ahí que me haya lanzado a la aventura de autopublicar. Si quieres saber más sobre mí pincha aquí.

 

 2. Sobre mi libro.

Una de las cosas que me gusta de la Historia es rebuscar entre los detalles. Como asturiano, me interesé especialmente por la historia de Don Pelayo y la batalla de Covadonga, y me sorprendió ver que había muy pocas novelas, y de muy mala calidad y rigurosidad histórica. Así que decidí documentarme todo lo posible e intentar cubrir ese hueco, sin perder de vista que se trata de una novela de aventuras, y por tanto ante todo el lector tiene que disfrutar leyéndola.

Así que la novela tiene como eje la vida de Don Pelayo y los años en que la Península fue invadida por el Califato Omeya, terminando en la batalla de Covadonga y la creación del reino de Asturias. Todo ello visto a través de los ojos de Alverad, un personaje ficticio que hace el papel de escudero de Don Pelayo, y que se verá inmerso en peligrosas aventuras.

 

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Pinchando sobre el libro te llevará a su página de venta.

 

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2 Comentarios

  • Reply Elena Álvarez 20 julio, 2017 at 12:42

    ¡Muy buen artículo! Me parece muy útil y puedo dar fe, como escritora también de novela histórica, que ¡son muy buenos consejos! Me quedo con este trocito: «Por ejemplo, vete a un museo y observa el retrato de un personaje que vaya a aparecer en tu novela. Quédate con los tres detalles que más te llamen la atención.» Hace poco leía en una entrevista a David B. Gil que lo que importa en la contextualización en una novela histórica no es el todo (the big picture), sino los pequeños detalles, y no podría estar más de acuerdo. Creo firmemente que cualquier descripción se hace mucho más real si nos centramos en dos o tres cositas pequeñas que si intentamos abarcarlo todo ¡y este es muy buen truco para comenzar a trabajar de esta manera!
    ¡Un saludo!

    • Reply MJ 20 julio, 2017 at 13:12

      Pues resulta que es uno de los consejos que más me ha gustado también a mi. Cuando leí el libro de Stephen King “Mientras Escribo”, en el que da consejos muy útiles, uno de ellos era que para describir un lugar eligieras las tres cosas que más te llamaran la atención. No soy buena con las descripciones y ese consejo es algo que me ha ayudado a describir mejor los lugares.
      También me gusta mucho el consejo de que te imagines como vivían los lugareños o sus situaciones cuando te encuentres en lugares históricos. Es algo que siempre he hecho de manera inconsciente. Cuando vas a una visita guiada me imagino a la gente en su día a día y me produce unos nervios infinitos imaginar que estoy pisando el mismo suelo que gente hace mogollón de años, es una sensación muy, muy rara.
      Así que comparto totalmente tu opinión.
      Un besito Elena y gracias por comentar!

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