Consejos escritores noveles

10 consejos para escribir literatura infantil y juvenil

17 octubre, 2017
escribir literatura infantil

Decía Gianni Rodari, al escribir literatura infantil, que “hay dos clases de niños que leen: los que lo hacen para la escuela, porque leer es su ejercicio, su deber, su trabajo (agradable o no, eso es igual); y los que leen para ellos mismos, por gusto, para satisfacer una necesidad personales de información (qué son las estrellas, cómo funcionan los grifos) o para poner en acción su imaginación. Para “jugar” a sentirse un huérfano perdido en el bosque, pirata o aventurero, indio o cowboy, explorador o jefe de una banda. Para jugar con las palabras. Para nadar en el mar de las palabras según su capricho”.

Yo fui de estos últimos, de los que cada anochecer con una linterna a oscuras en el silencio de mi cuarto me sumergía en otros mundos, viajaba a lugares recónditos y podía ser todo lo que ansiaba y me estaba negado por mi condición de niña. Y cada noche encaramada en mi litera dejaba atrás la niña de uniforme de mis días y me vestía de corsario, de aviadora, de submarinista… Descubría otros continentes, otras razas, conquistaba tierras, planetas, fabulaba y fui atesorando todo un patrimonio de fantasía que nunca me ha abandonado.

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Leía todo lo que caía en mis manos: Robison Crusoe, Alicia en el País de las Maravillas, Pipi Calzaslargas, 20.000 Leguas de viaje submarino, Los cuentos de Andersen, Ivanhoe, Los Tres Mosqueteros, La Isla del Tesoro, Momo, El Principito, Peter Pan, Tom Sawyer, Matilda, Huckleberry Finn, La llamada de la Selva, Oliver Twist…y a esas lecturas más tarde se fueron añadiendo el Quijote, el Lazarillo de Tolmes, Las fábulas de Esopo, a Allan Poe, Roald Dahl, Irving, Rodari, Becquer, Quiroga, Machado, Sakespeare, Unamuno,  Lorca y todo un universo de escritores que a día de hoy me siguen fascinando y han conformado mi mirada sobre el mundo.

Por ello no es de extrañar que una noche, tuviera una señal que para mí fue premonitoria: encontré un contenedor lleno de libros viejos y rellené con ellos  los altillos que quedaban en mi pequeño apartamento de la madrileña calle Luis Vélez de Guevara. Un sonoro estruendo me despertó en mitad de la noche… todas las estanterías se habían descolgado dejando el salón cubierto de libros y  decidí seguir viviendo como más me gusta: a camino entre la realidad y la fantasía, sin saber muchas veces cuál de las dos me domina. Y todas las noches continúo inventando historias que ahora también relata en voz alta a mis tres hijos y escribo para que viajen hasta otros niños.

Así nació mi primer libro;  Tariku y el Gran Incendio (Ed. Verbum 2013) después de haber publicado cuento en varias antologías infantiles y juveniles.

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En Tariku y el Gran Incendio traté de trasmitir a través de una aventura en el colegio que los niños adoptados  tienen una historia previa, muchas veces muy dolorosa y también otra familia que casi siempre es la gran olvidada. Tariku significa en Amárico “la historia que hay detrás” y eso es lo que quería contar. Siempre hay una historia detrás de un hijo adoptado y no somos nosotros quien la ha escrito.

Por ello, mis consejos para escribir literatura infantil y juvenil están basados no tanto en la técnica,  que tiene muchas similitudes con la escritura de cualquier cuento y/o relato para adultos, sino en todo aquello que los niños, al igual que yo de niña esperan encontrarse cuando juegan con los libros. Porque leer puede ser el juego más divertido y apasionante del mundo.

En homenaje a todas las lecturas que me acompañaron en mi niñez, en mi adolescencia, las que hoy me acompañan y espero me sigan acompañando para toda la vida y por su significado, mi primer consejo no puede ser otro que:

#1. Lee.

Lee lecturas infantiles y juveniles de referencia, a todos los autores que han conformado la LIJ y autores actuales que están publicando en la actualidad para estimular tu fantasía. Para recorrer de la mano esos caminos ya transitados que luego has de volver a andar con tus propios pasos.

#2. Construye un juguete.

Escribir literatura infantil es como si construyeras un juguete. El libro ha de ser un objeto para el juego, hecho de palabras pero un juguete, con la misma finalidad lúdica de explorar, de experimentar. El libro ha de ser como una pelota o una muñeca, que es también una niña pequeña que se lanza a la vida. Ha de ejercitarnos para la vida misma, sin demarcaciones y de esta forma no aburriremos a los niños como si fuera una obligación. Juega con las palabras, con lo que la magia de las palabras te insinúan y proyéctalas sobre el papel para que cobren vida propia. Un libro tiene que ser como una película, un vídeo… pura evasión y escapatoria. Yo vivo el proceso creativo como un juego divertido aunque haya momentos que como en todo juego no avance o crea que no lo puedo terminar. No le pongo freno a mi imaginación porque los niños aceptan los sucesos más improbables, como que una tortuga pueda ser la presidenta de un país.

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#3. No juegues a ser un niño.

Has de ser tú mismo, el adulto que escribe. Los niños juegan constantemente a ser adultos. Enriquece su juguete, su mirada del mundo. Encuéntrate con el niño que habita en ti pero sique siendo adulto. Hay que acercase a ellos desde el niño que alguna vez fuimos pero siendo el adulto que hoy somos.

#4. No adoctrines ni sermonees.

Los niños perciben más cosas de las que nos creemos. Siempre están un paso por delante y ven más allá de la realidad admitida por nosotros. Deja a un lado lo moralizante, los didactismos. Permíteles que ellos saquen sus propias conclusiones y enseñanzas a través de lo que escribes. Para el niño la literatura infantil no es un conjunto de contenidos que tienen que aprender, sino vivencias y experiencias con las que entrar en contacto. Lo didáctico aparecerá en la interpretación del texto, no en su escritura. Los lectores de hoy buscan una literatura cómplice que les ayude a comprender el mundo que les rodea.

#5. Observa su mundo.

Observa a los niños y jóvenes. Escucha lo que hablan, como piensan, lo que les gusta, que les motiva. Conoce su mundo, refresca tu infancia, averigua lo que les interesa. No hace falta tener una familia propia para escribir para ellos. Ellos están a nuestro alrededor, solo hay que detenerse a observarlos y ponernos a su altura. Ver qué cosas se preguntan. Obsérvales cómo se comportan cuando están en grupo, cómo interactúan. Toma notas por escrito si es necesario. Yo siempre llevo una libreta donde anoto ideas, frases, cosas que me llaman la atención. Ponte en su lugar para conseguir mayor autenticidad en su tu historia. Y escribe con un vocabulario rico adecuándote a la psicología del público al que te diriges.

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#6. Escribe sobre temas de nuestro tiempo.

Los niños y jóvenes viven rodeados de adultos y están impregandos de las mismas cosas que nosotros vemos, oímos en las noticias o hacemos. Por lo tanto los libros para niños y jóvenes tienen que pertenecer a nuestro tiempo. No podemos eludir el acoso escolar, la violencia en todas sus vertientes, los conflictos bélicos, el despertar de la sexualidad, etc.

Siempre tengo presente que a un niño o joven se le puede hablar de todo, sin perder de vista que hay que escoger el lenguaje y el tono adecuado. Hay que,  al igual que los juguetes adaptar el libro a los intereses y características psicológicas de los niños y jóvenes.  A mí me gusta emplear el humor porque es algo que está en mi naturaleza aunque esté hablando de cosas muy serias como el rechazo por ser diferente, bulling, muerte, etc.

#7. Rompe estereotipos al escribir literatura infantil.

Los personajes no han de ser estereotipados. Ni el héroes es bueno-bueno ni el villano es malo-malo. No pintes un héroe y un villano en blanco y negro sin sombras intermedias. Las matizaciones hacen que los personajes sean más creíbles. A veces el héroe dudará y tendrás defectos pero vencerá sus barreras y de esta forma se ganará la complicidad del lector.

En literatura los estereotipos son muy predecibles y por tanto el lector los rechazará y no conseguirás emocionarle.

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#8. Conflicto, crisis, resolución.

El conflicto es el elemento fundamental en la ficción. En la literatura, al contrario que en la vida que hay periodos apaciguados, solo lo problemático es interesante. Hay que insinuar un conflicto para atrapar al lector. Irle ofreciendo indicios de que algo puede suceder varias páginas antes de que suceda.

Si yo relato que mi personaje ha ido al colegio con todos sus deberes hechos, ha estado en clase, cambiado unos cromos en el recreo y ha vuelto a su casa como cada día. No hay historia.

Pero supongamos que has ido al colegio sin los deberes hechos por un hecho que ha ocurrido el día anterior en tu casa pero que nadie debe saber. La profesora te regaña y castiga por no traer tus tareas pero tú no puedes explicar la verdad de por qué no has hecho esos deberes. Ahí hay un conflicto que provoca una crisis y tendrá que resolverse. Toda historia involucra un cambio o crecimiento. Como la vida misma…

#9. Diálogo y acción.

Al escribir literatura infantil, el diálogo es uno de los elementos más importante que hay que dominar, ya que es donde se dramatizan los conflictos, sucede la acción, avanza la trama y se revelan los personajes. En las novelas infantiles no son muy recomendables los diálogos muy largos para no restarle fluidez y perder la atención del niño y las grandes descripciones entre los diálogos.

El niño, se identifica con la acción porque la acción se vincula directamente con los sentimientos. Emoción y acción están íntimamente ligadas. Yo suelo leer los diálogos en voz alta e incluso les cambio la voz según los personajes para comprobar si he conseguido credibilidad.

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#10. No trates con superioridad al lector.

Al escribir literatura infantil hay que empezar con preguntas, no con respuestas. Si el tema es pongamos por caso es la violencia de género, no empieces explicando cual es la mejor forma para enfrentarse al agresor. Comienza por una persona real con un problema real y enfócalo de la misma manera que el niño enfoca la vida; sin saber cómo saldrán las cosas.

Las mejores novelas infantiles y juveniles son en las que los niños se enfrentan a la vida y a sus retos.

Los niños tienen unos sentidos más agudos que los adultos. Están experimentando muchas cosas por primera vez,  por lo que sus observaciones son muy intensas. Yo parto de la premisa de que los niños son seres extraordinariamente sabios y sutiles por lo que no puedo tratarles con superioridad porque ellos son siempre mejores que nosotros.

Astrid Lindgren, la autora de Pipi Calzaslargas, uno de mis personajes favoritos de la literatura infantil tenía esta regla de oro:” Un libro para niños puede contener episodios que resulten divertidos tanto para niños como para adultos. También puede escribir cosas que los adultos no entiendan, dirigidas exclusivamente a los niños, pero están totalmente prohibidos los guiños a los adultos por encima de la cabeza de los niños”

Cuando una editorial le propuso a Julio Cortázar escribir un libro infantil, éste contestó: “Con mucho gusto lo haría, pero es demasiado difícil para mí, porque a los niños no se les puede engañar”.

Escribir para niños y jóvenes en definitiva significa conocer lo fantástico, lo mágico, los refranes, el humor, las adivinanzas, la poesía, los juegos, lo que ocurre en el mundo de los niños y los infinitos trayectorias de lo imaginario y escribir lo que los niños quieren leer.

“Yo cuando escribo elijo ser el niño que nunca he abandonado…” Termino como empecé con palabras de Rodari a las que con el permiso de este escritor añadiría:

“Y escribo para niños y jóvenes para que esa niña nunca me abandone”.

 


Begoña Flores Bejarano
Mira que cuento

     1. Sobre mí.

Begoña Flores Bejarano (Madrid)

Publicista, Master en Comunicación, Emprendedora Creativa, Freelance de Comunicación Digital (Look 360º)y Community Manager Cultural.

Autora de Tariku y el Gran Incendio (Ed. Verbum 2013), La Jirafa sin Cuello de Garrafa (Ed. Babidibú, 2015), y coautora de ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Respuestas fantásticas para niños curiosos, (Ed. Pierrot 2011), Cuentos y Leyendas de Aquí y de Allá (Ed. Verbum 2012), Aventuras en el Madrid Literario (Ed. Verbum 2013), Confesiones Monstruosas (Ed. Verbum 2013) y AnimABCdario (Ed. Verbum 2014). Ha sido finalista en el Premio Orola 2013, 2015 y 2016.

Autora del Blog de Literatura Infantil y Juvenil www.miraquecuento.com

Administradora de la Fanpage: La jirafa sin cuello de garrafa

     2. Sobre mis libros.

Tariku tiene 8 años, ha nacido en Etiopía y ahora vive en España con su nueva familia. Pronto va a comenzar la escuela y está muy nervioso porque irá a un colegio enorme donde todo es nuevo para él. A veces no será tan divertido como pensaba en un principio. Tariku está enfadado porque hay niños que se pelean y no le comprenden. Pero es que Tariku tiene un secreto que no ha contado a nadie y que solo se descubrirá el día del gran incendio…

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Puedes saber más del libro pinchando en él.

Si te apetece leerlo, puedes comprarlo en la página de editorial Verbum, en la Casa del Libro o en Amazon.

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1 Comentario

  • Reply Antonio Távara 18 octubre, 2017 at 1:57

    Muy buenos consejos. De momento no me he animado a escribir nada infantil (salvo un cuento narrado con voz de una niña pero con un trasfondo más maduro), pero nunca es tarde para intentarlo 🙂

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