Soy una seriéfila enferma. Y hace unos meses descubrí esta serie, El cuento de la criada. Ni sabía que existía el libro, ni siquiera conocía a su autora.
¿Te imaginas un mundo donde las mujeres fértiles son sólo recipientes para tener hijos para otras mujeres mejor posicionadas?¿Dónde se ha vuelto a los valores más tradiciones impuestos por un grupo de políticos teócratas que gobiernan USA?¿Un lugar donde las mujeres no pintan nada? Esa es la historia que cuenta la escritora Margared Atwood en El cuento de la criada.
Me quede enganchada a la serie desde el primer minuto. No sólo era una historia sorprendente sino que el guión era bueno, los actores también y la fotografía era preciosa. Un «must have».
Como soy una ansiosa, cuando descubrí que era un libro decidí leérmelo antes de terminar la serie. No podía aguantar las ganas de conocer el final (sí, lo sé, soy lo peor…). Me leí el libro en una tarde, no pude parar. Y acabé con un mosqueo impresionante porque el final me pareció lo peor del mundo. Me fui a la cama pensando que menudo asco…
Pero había aprendido mucho de aquel libro, incluso de su final.
«Nunca debieron darnos uniformes si no querían que fuésemos un ejercito»
#1. Un comienzo que engancha
Conocía los primeros párrafos porque Nicholas Avedon en su artículo La importancia de una buena primera página había incluido este libro.
«Dormíamos en lo que, en otros tiempos, había sido el gimnasio. El suelo, de madera barnizada, tenía pintadas líneas y círculos correspondientes a diferentes deportes. Los aros de baloncesto todavía existían, pero las redes habían desaparecido. La sala estaba rodeada por una galería destinada al público; y tuve la impresión de que podía percibir, como en un vago espejismo, el olor acre del sudor mezclado con ese toque dulce de la goma de mascar y del perfume de las chicas que se encontraban entre el público, vestidas con faldas de fieltro (así las había visto yo en las fotos) más tarde con minifaldas, luego con pantalones, finalmente con un solo pendiente y peinadas con crestas de rayas verdes. Aquí se habían celebrado bailes; persistía la música, un palimpsesto de sonidos que nadie escuchaba, un estilo tras otro, un fondo de batería, un gemido melancólico, guirnaldas de flores hechas con papel de seda, demonios de cartón, una bola giratoria de espejos que salpicaba a los bailarines con copos de luz.
En la sala había reminiscencias de sexo, soledad y expectativa, la expectativa de algo sin forma ni nombre.»
Aunque no explica nada de la historia, tienes curiosidad por saber quién es la persona, qué cuenta su historia y que está durmiendo en ese gimnasio que ya no se utiliza para su función. Te quedas y lees un poquito más, un poquito más… y cuando te quieres dar cuenta no puedes dejar de leerlo para saber que es lo que va a pasar a continuación.
#2. Un ritmo rápido
Es un libro que nunca se hace aburrido, siempre quieres seguir leyendo. Te crea la necesidad de saber que va a pasar con la protagonista, de pasar una página tras otra para descubrir ese mundo tan extraño, y tan apasionante a la vez, en el que intenta sobrevivir. De hecho pasan tantas cosas, en realidad pequeñas cosas, que la serie de televisión de HBO cuenta con 10 capítulos que no tienen nada de relleno. Todos cuentan algo, todos te dejan con la sensación de querer ver el siguiente.
Menos mal que yo vi la serie a medida que se estrenaba porque si no me hubiese visto los 10 capítulos del tirón…
#3. Un wordbulding explicado sin grandes descripciones
En El cuento de la criada vas descubriendo un mundo a través de los ojos de Defred, Offred en el libro original. Fred es el comandante y las criadas son nombradas posesiones de los mismos: De Fred en Español y Of Fred en inglés. Perdiendo de este modo su nombre, como si sólo fueran posesiones.
Defred es una mujer que vive en casa de un coronel y su esposa, los cuales no pueden tener hijos. En realidad no es una criada (la traducción correcta sería doncella) sino la vasija en la que el coronel dejará su descendencia. Una de las pocas mujeres que aún pueden concebir y que son sometidas para tal fin.
Margaret Atwood no explica este mundo y sus costumbres con largas descripciones sino que vas conociendo los detalles a través de la vida de su protagonista. Me pareció una manera sencilla y elegante de presentarlo.
#4. Un lenguaje cuidado pero sencillo
Odio los libros que incluyen párrafos interminables con palabras rimbombantes que al final no dicen nada. Odio esas descripciones interminables que te dejan en la oscuridad y que no te hacen ninguna falta para comprender la historia.
El lenguaje que utiliza Margaret Atwood en El cuento de la criada te hace ver el mundo y las sensaciones de su protagonista, Defred, de una forma entendible, no mete relleno, ni descripciones fuera de lugar, va al grano y no aburre en ningún momento, por eso es un libro que no puedes dejar de leer hasta el final.
#5. Una novela atemporal que parece real.
Si te dicen que la han escrito en 2017 te lo creerías, de hecho me sorprendió que fue escrita en los 80 por los temas que trata: el feminismo y la forma de gobierno, entre otros. Si me dicen que esto va a ocurrir mientras gobierna Trump te digo que estoy convencida.
Cuenta una historia con la que sientes empatía porque parece que puede pasarte a ti mañana mismo. Que puede que se instaure una dictadura y nos quedemos todos con la mandíbula desencajada. Puede que mañana la raza humana, debido al deterioro del medio ambiente, pierda la capacidad de concebir. Puede que existan nuevas normas sobre la fecundación, sobre los vientres de alquiler… Cosas que ya se están produciendo en nuestra sociedad actual.
#6. Personajes fuertes
Defred es uno de los mejores personajes que he leído. Es una mujer fuerte, cabezona, arriesgada, irónica e inteligente. Lo que más me gusta es esa ironía de sacar una sonrisa de los peores momentos y de ser capaz de llevar a su favor los pocos elementos que tiene.
En la serie está interpretada por Elisabeth Moss, que hace un personaje increíble, muy similar al del libro. No es que la autora cuente paso a paso como es el personaje sino que lo va describiendo a través de sus acciones y sus pensamientos, es algo que me ha impactado mucho.
#7. La importancia de los pequeños detalles
Me he dado cuenta de que en los libros, como en la vida, la importancia está en los pequeños detalles. El Sr. B cuando hace unas lentejas no le quedan tan ricas como a mí… siempre dice que su cocina es «la cocina del odio» (porque odia cocinar y no le pone ningún interés). Sin embargo yo voy añadiendo pequeños detalles como el laurel, cortar las patatas «tronchándolas», cortar las zanahorias pequeñitas… esos pequeños detalles que hacen que mis lentejas estén más buenas (lo siento Sr. B pero es una realidad :))
En los libros pasa igual. Aparecen detalles que parecen sin importancia pero están colocados con todo el sentido para enriquecer la trama, los personajes, el mundo… El modo en el que se producen los partos, el modo en que las Marthas (otra de las figuras femeninas de las novelas) cambian su actitud dependiendo de con quién estén, el comportamiento de las criadas haciendo la compra… todos son detalles que te van describiendo el mundo en el que viven sin necesidad de grandes artificios.
#8. Cómo se cuece una distopia
Siempre dicen que llegar a un estado de terror no es algo que pase de un día para otro, que es algo que comienza con pequeños cambios que van en aumento. Generalmente se habla del símil de «cocer una rana». ¿Cómo cocerías una rana? No la puedes meter en agua hirviendo porque saltaría. Pero si la metes en un cazo con agua y poco a poco vas subiendo la temperatura, la rana estará cocida antes de que se dé cuenta (pobre rana…)
En El Cuento de la Criada se habla de como comienzan pequeños cambios que fueron, poco a poco, a más. Fueron sutiles y la gente no les daba importancia. O lo peor de todo: pensaban que no iba con ellos. Y esos cambios terminaron en lo que fue una sociedad fuera de toda lógica.
#9. Un final puede estropear una novela
Cuando veía que me quedaban pocas páginas para terminar la novela comencé a ponerme en lo peor… No veía salida posible a todo aquello. Me parecía que era imposible que en esas páginas que quedaban se fuese a solucionar todo lo que estaba ocurriendo.
Al llegar a la última página me sentí engañada. No voy a contar el final, por supuesto, pero era un final que me pareció «tramposo». Y me encantó la novela… pero también la odié… me quedó un mal sabor de boca.
Por suerte, la serie trata de este libro, con sus 10 capítulos y habrá una segunda parte. Así que espero que se resuelva el final de manera diferente a la novela.

El cuento de la doncella, película alemana de 1990 que no consigo encontrar en castellano o doblada…
#10. Una novela siempre puede ser mejor
Y eso es lo que hace la serie. Esta es supervisada por la autora, sin embargo cambia pequeños detalles que la hacen más creíble y estos cambios se han producido con el consentimiento de ella. Al leerlos en el libro me parecía que estaban bien pero al verlos en la serie modificados me resultaron mejores.
Con esto me he dado cuenta de que cualquier novela puede ser mejorada, que puedes tener mil ideas y siempre habrá otro que las pueda tener mejores (tal vez peores).
Y tú… ¿Has visto la serie? ¿Has leído el libro? ¿Qué te han parecido? ¡Cuéntamelo en los comentarios!
MÁS SOBRE EL CUENTO DE LA CRIADA Y SU AUTORA
Sinopsis de la serie El Cuento de la Criada
Esta serie dramática basada en el premiado best-seller de Margaret Atwood, narra la vida distópica de Gilead, una sociedad totalitaria que antiguamente pertenecía a los Estados Unidos. Los desastres medioambientales y una baja tasa de natalidad provocan que en Gilead gobierne un régimen fundamentalista perverso que considera a las mujeres propiedad del estado. Una de las últimas mujeres fértiles es Defred (Elisabeth Moss), sirvienta de la familia del líder y una de las mujeres forzadas a la esclavitud sexual para llevar a cabo un último intento desesperado de repoblar un mundo devastado. En esta horrible sociedad en la que una palabra inadecuada podría acabar con su vida, Defred se abre camino entre jefes, sus esposas crueles, mujeres del hogar y sus compañeras sirvientas –de las que cualquiera podría ser una espía de Gilead– con un único objetivo: sobrevivir y encontrar a la hija que le arrebataron.
Puedes verla en HBO España (primer mes de suscripción gratuito)
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