Consejos escritores noveles

Retellings: versiones modernas de cuentos tradicionales. Mi formación en la Escuela de escritores de Madrid

5 diciembre, 2019
versiones modernas de cuentos tradicionales

Uno de los últimos temas del curso ha sido la transformación de fábulas. O las versiones modernas de cuentos tradicionales. O como se llaman actualmente: retellings. Consiste en elegir un cuento que todos conocemos y hacer una versión más actual y adulta. Buscar ideas malignas para los personajes y ponerles en aprietos, situarles en otro tiempo y lugar.

Cuando vi el ejercicio y comencé a darle vueltas, me di cuenta de que no me gustaría. Me sentí encajonada, con poca capacidad de crear, pues los elementos más importantes del cuento, los que todos conocemos, tenían que estar presentes. Me constó muchísimo.

Le di muchas vueltas y al final, como las buenas historias, localicé algo que estaba dentro de mí y que quería expresar. Al terminar pensé que era lo peor había escrito nunca. Y el Sr. B, mi lector 0, me dijo que era lo mejor que había leído (de mí). Ya veis, tal vez las cosas que tanto te cuestan  te sacan de tu zona de confort y muestran lo mejor de ti.

En clase salieron versiones modernas de cuentos tradiciones muy perturbadoras. Fue un ejercicio divertido, lo reconozco, pero no sé si volveré a repetir. Ya digo que encajona demasiado mi creatividad.

Os dejo mi relato al final del artículo, junto el ejercicio de la siguiente clase.

Y hasta llegar a él, podéis circular por algunos retellings que me han recomendado leer. En esto sí que puede que me anime.

Sinopis: Guiado por su instinto, un bebé escapa de la cuna en medio de la noche y logra alcanzar el cementerio más cercano a su casa.

El individuo que lo persigue, cuchillo en guante, acaba de asesinar a toda su familia y está decidido a terminar con él. Pero los espectros del camposanto protegen al pequeño y acaban acogiéndolo en sus tierras. Aunque esta vez se le ha escapado, el siniestro hombre Jack no descansará hasta cumplir su misión…

Sinopsis: Érase una vez, en el futuro…

Cuando Cinder conoce a Kai, el príncipe de Nueva Pekín, el mundo está patas arriba: una plaga mortal está causando estragos entre la población del reino, y los científicos trabajan contra reloj para encontrar una posible vacuna.

Tras el contagio de Peony, hermanastra y única amiga de Cinder, esta se presenta voluntaria a las pruebas médicas del misterioso doctor Erland, unas pruebas a las que ningún otro participante ha sobrevivido. Pero, para sorpresa de todos, Cinder sale con vida. Y no solo eso: en el hospital se descubre un secreto de su pasado que podría cambiar el futuro del mundo… y unir a Cinder y Kai de forma inesperada.

Sinopsis: La víspera de su boda, una joven reina decide cancelar las ceremonias, guardar el fino traje de novia y partir en un viaje de destino incierto para rescatar a una princesa de un hechizo. Provista de su espada y de su cota de malla, y en compañía de sus tres fieles escuderos enanos, recorre los túneles que atraviesan las montañas y conducen al reino dormido. Esta hermosa reina está dispuesta a hacer cualquier cosa para decidir su futuro, pero la princesa que yace en la torre más alta de un castillo durmiente no es lo que parece a primera vista.

Sinopsis: Isabelle no es la preciosa muchacha que ha enamorado al príncipe tras perder un zapato de cristal, sino la hermanastra fea que se ha cortado los dedos de los pies para lograr meterlos en el zapato de Cenicienta. Y ese zapato… se está llenando de sangre. Cuando el príncipe descubre el engaño, la rechaza y condena a su familia al desprecio del pueblo. Pero ella cree que se lo tiene merecido: quería ser como Cenicienta y solo ha conseguido ser mala y celosa. Ahora tiene la oportunidad de cambiar su destino y demostrar lo que las hermanastras feas siempre han sabido: ni siquiera un corazón roto basta para someter a una chica.

Sinopsis: Alyssa Gardner oye los susurros de los insectos y a las flores. Teme acabar en el psiquiátrico, como su madre. La locura recorre su familia desde su antepasada Alicia, la niña que inspiró el País de las Maravillas de Lewis Carroll. Pero ¿y si los susurros de las flores no son alucinaciones? ¿Y si el País de las Maravillas existe y la está llamando? Alyssa descenderá por la madriguera del conejo hacia un mundo mágico, pero también despiadado. Durante su increíble aventura, tendrá que decidir en quién confiar: en Jeb, su mejor amigo, por el que siempre se ha sentido atraída, o en el fascinante y seductor Morfeo, su guía en el País de las Maravillas y con el que lleva soñando desde que era niña.

Sinopsis: En las manos maestras de Neil Gaiman, la magia es mucho más que un mero juego de engaños. La destreza y el poder de invención de este gran fabulador transforman el entorno cotidiano en un mundo hechizado por sucesos sombríos y extraños, en el que una anciana puede comprar el Santo Grial en una tienda de segunda mano, unos asesinos se anuncian en los clasificados de un periódico bajo la rúbrica «CONTROL DE PLAGAS», o un muchacho asustado debe negociar con un trol malcarado y mezquino que vive bajo un puente ferroviario. Esta recopilación de treinta relatos, poemas narrativos y piezas breves e inclasificables ofrece múltiples y variadas posibilidades para que el lector explore una realidad transformada, astutamente velada por el humo y las sombras, a la vez que tangible y afilada.

Especial atención al relato: «Nieves, cristal y manzanas».

A continuación mis últimos ejercicios:

Transformación de fábulas. Ejercicio 7: Reescribe un cuento

Como he comentado en el artículo, me costó muchísimo hacer el ejercicio. Creo que no se me dan muy bien las versiones modernas de cuentos tradicionales. De hecho. me pareció que era lo peor que había escrito. Sin embargo mi lector 0 (el Sr. B) me dijo que al contrario (hay que ver con el público, no aciertas nunca). Me hizo especial hincapié en una de las frases, él y más gente. Os lo cuento al final.

Quiero destacar que insistí mucho en no decir que cuento era, quería que lo averiguaran. Y al final el profesor me dejó hacerlo así (reconoció que fue un acierto).

LETRA

Escribía con una bonita letra cursiva desde que tenía uso de razón, incluso a la luz de una vela cuando les cortaban la electricidad. Soñaba con historias cada vez que su cabeza se apoyaba en la almohada y escapaba a los mundos imaginarios que inventaba. Lugares en los que no había gritos, ni bofetadas que dejaban moretones difíciles de ocultar.
 Todos sus cuadernos se quedaron amontonados en el sofá donde dormía, cuando los de servicios sociales la arrastraron para no volver. En el centro de acogida la vida mejoró, cosa que no era difícil: tenía un plato de comida diaria y ningún golpe que marcar en su diario. Por desgracia, eran demasiados niños para tan poco personal, y las caricias no salían del mismo saco que la ropa limpia. Ella se conformaba con vivir el amor a través de los personajes que construía.
 Cuando cumplió dieciocho años le buscaron una casa compartida y un trabajo monótono como limpiadora en un supermercado. Ocho horas diarias, frotando armarios, fregando suelos y recogiendo papeles diseminados por toda la tienda; labores que ella transformó en aventuras sobre un papel. Quiso la mala fortuna que la nueva encargada desconfiara de ella, inventando un robo para quitársela de encima: no le gustaba la gente tan callada.
 Así fue como acabó repartiendo currículos por la mañana y durmiendo en un cajero BBVA por las noches, aferrada a su mochila negra llena de cuadernos repletos de historias.
 Su vida hubiese seguido así otro invierno frío, si no fuese por el cartel que colgaron en el cristal de su dormitorio eventual: «Jornada gratuita para escritores. Sábado, de 10:00 a 00:00. Hotel Méndez». Allí se presentó, pasando desapercibida entre charlas de editoriales y consejos para escritores; imaginando ilusionada que su sueño se haría realidad. Tan ensimismada estaba que no se percató de la hora hasta las once y cuarenta y cinco, a las doce cerraban el cajero y dormiría en la calle. Se levantó asustada y corrió, atravesando la puerta y el pasillo, recorriendo las calles a toda velocidad hasta abrir la puerta, en el último segundo, de su cajero BBVA. Exhausta y sentada sobre cartones, cayó en la cuenta de que había perdido su mochila negra con todos sus cuadernos. Quiso salir, pero le fue imposible: la puerta no se abriría hasta las siete de la mañana.
 Esa noche tuvo pesadillas y sueños hermosos, lloró por sus escritos y fantaseo con la idea de convertirse en escritora, descubierta por una editorial famosa. A la mañana siguiente, desanduvo sus pasos y volvió al hotel, pero nadie había visto su mochila. Ya no le quedaba nada, había perdido lo que más quería. Con el alma encogida, supo que nunca llegaría a ser escritora y que, aún peor, nunca escaparía de esa vida miserable que llevaba impresa en su ADN.
 Tras una semana navegando entre esos pensamientos desoladores, vio un autobús forrado con un texto: «¿Conoces esta letra? Buscamos a su autora. Razón: aquí» y una foto que reconoció al instante. Era la bonita letra cursiva de uno de sus cuadernos.
 No fue difícil demostrar que era suya, ni que eran sus historias, ni siquiera mantenerse como autora bestseller hasta el día de su muerte; lo más difícil fue admitir que los malos tiempos habían terminado, que se merecía lo que le estaba pasando y que no tenía ninguna tara en su ADN.
 Y creer, por encima de todo eso, que era escritora.

MJ Moreno – 577 palabras – 17/11/2019

Me dijeron:

  • La consigna estaba muy bien lograda, con unos elementos básicos se sabía perfectamente a que cuento pertenecía.
  • Fue un acierto no desvelar el cuento antes.
  • Parece ser que gustó mucho la frase: «Por desgracia eran demasiados niños para tan poco personal, y las caricias no salían del mismo saco que la ropa limpia».

Escribir a partir del final. Ejercicio 8: Escribe a partir del final.

Se elegía una frase de cuatro y tenía que ser literalmente la última del texto. Me resultó complicado porque ninguna frase me gustaba y los tiempos te condicionaban mucho, pero lo conseguí.

La frase elegida: «Siguiendo los consejos de un fantasma, Fernando tira su bicicleta por un acantilado.»

LA BICICLETA

Fernando hereda a los quince años la bicicleta de su abuelo con una nota encriptada: «Deshazte de ella». No lo conocía apenas, desapareció cuando su madre era un bebé y regresó a sus vidas únicamente para morir. Se lo presentaron en un parque con poca ceremonia y mucha ira. Lo vio un par de veces más, siempre llevando a su lado esa bicicleta destartalada.
 Monta para dar una vuelta a la manzana de su casa, luego decidirá si la vende o la tira, sin más. Los pedales están duros y le cuesta arrancar, pero empuja fuerte con las piernas y rueda. Antes de doblar la esquina, una niebla lo cubre todo; para aturdido y la niebla se disipa. Arrastra la bicicleta a su lado, hasta llegar a la entrada de su casa donde una mujer, que no conoce de nada, sale por la puerta gesticulando y con los brazos en alto:
 —Corre Fernando, Matías está dando sus primeros pasos.
 Suelta la bicicleta y la mujer lo arrastra por el brazo dentro de la casa. Él conoce y desconoce el lugar donde se encuentra. Hay objetos familiares, gran parte del mobiliario, pero hay plantas de diversos tamaños y cuadros en las paredes que a sus padres horrorizarían. Ella le señala un bebé que intenta caminar sin mucha fortuna: aterriza sobre su culo. Fernando no sabe quiénes son y no articula palabra. Sí sabe que tiene que salir de allí y averiguar qué ocurre.
 En el jardín, la bicicleta sigue tirada en el suelo, monta y pedalea de nuevo. Como la primera vez, una niebla envuelve todo y al parar, desaparece. Su casa continua allí, pero algunos detalles son diferentes: el césped amarillea en casi su totalidad y la fachada está sucia y con la pintura desconchada. Al bajar de la bicicleta se vierte hacía delante: le duele la espalda y le cuesta mantener el equilibrio. Algo le cuelga del estómago, se levanta la camiseta y comprueba que es su tripa: ha crecido como la de una embarazada, le cuesta creerlo. Le recorre un escalofrío que termina en la nuca. Empuja la puerta de su casa con miedo. Lo que hace unos segundos era un hogar se ha transformado en una estancia maloliente: humo de tabaco y paredes ennegrecidas donde ya no quedan cuadros. La mesa del salón está cubierta de botellas de cerveza en todas las posiciones imaginables. Fernando entra en el baño en busca de un espejo: la persona que se refleja allí es él, pero parece su padre. No tiene pelo, su rostro se arruga ligeramente y la tripa maldita le cuelga sin mucho acierto.
 En su cabeza el fantasma de su abuelo le habla: «Deshazte de ella». Empieza a entender, aunque no quiere.
 Toma una decisión equivocada: vuelve a subir a la bicicleta y todo se repite, el movimiento y la niebla. Al parar, un ruido le asusta y cae al suelo, trozos de algo le golpean en la cara.
 —¡Váyase o las bombas le matarán! —grita una voz a lo lejos.
 Su casa ya no existe, en su lugar las piedras se acumulan como en zona de guerra. Intenta levantarse, pero las piernas le duelen y no puede erguir por completo la espalda. Se pasa la mano por la cara, que está tan arrugada que en los pliegues se podrían guardar monedas.
 Agarra los manillares de su vehículo de viaje al futuro, y lo arrastra, como puede, para alejarse del caos. Camina durante horas, hasta el final del pueblo donde se ve el mar, buscando el lugar adecuado. Aunque demasiado tarde, y siguiendo los consejos de un fantasma, Fernando tira su bicicleta por un acantilado.

MJ Moreno – 605 palabras – 26/11/2019

Me dijeron:

  • La frase terminada en «aterriza sobre su culo». No utilizar «culo» porque es un termino demasiado coloquial para un narrador externo.
  • La consigna estaba muy lograda. Se ajustaba en tiempo y forma al texto.
  • Era un error poner en el último párrafo «de su vehículo de viaje al futuro». No hacia falta. Precisamente esa frase no estaba puesta, pero le pase el texto a mi lector 0: el Sr. B. No sé si tenía un día malo o qué, pero me dijo que no entendía la historia, que se liaba (raro en él). Así que decidí poner eso para aclarar, pero fue un error.

No sé si te han dado ganas de escribir algún retelling. Yo sigo un poco titubeante.

¿Has escrito versiones modernas de cuentos tradicionales?¿Los has leído?

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