Consejos escritores noveles

El éxito de un proyecto de crowdfunding fallido

10 septiembre, 2020
proyecto de crowdfunding

Cuando decidimos autopublicar un libro asumimos que será un proceso difícil y que requerirá inversión. A partir de ahí tenemos que valorar las opciones: si contamos con el dinero necesario para pagar los servicios de corrección, maquetación, diseño de portada y trámites legales, o si necesitamos alguna fuente de financiación y nos lanzamos a crear un proyecto de crowdfunding.

En mi caso, autopubliqué mi primer libro asumiendo los costes. Y también el segundo y el tercero. Sin embargo, para el cuarto libro quería explorar cosas nuevas e intentar que mi proyecto estuviese financiado puesto que no había recuperado todavía la inversión de dos de los libros anteriores. 

El proyecto de Crowdfunding

No voy a profundizar en definir qué es un crowdfunding porque para eso ya está el artículo de Alejandro Fernández Monte, cómo hacer un crowdfunding, y el de MJ con diez consejos para un crowdfunding de libros. Me centraré en explicarte cómo fracasó mi proyecto de Crowdfunding y de qué forma fue un éxito para mí. 

Había hecho algunos cálculos sobre la inversión que necesitaría para publicar mi cuarto libro. Mi novela tenía alrededor de 50 000 palabras y las correcciones ortotipográfica y de estilo me saldrían por unos 750€. Quería una portada ilustrada que, finalmente, conseguí por unos 100€. Pero también tenía que pagar el ISBN, 45€, el Registro de la Propiedad Intelectual, unos 12€ en mi comunidad autónoma, e imprimir una tirada de 50 ó 60 ejemplares por alrededor de 200€. Tenía dos opciones: invertir una vez más sin saber cuándo podría recuperar esa cifra o tratar de encontrar mecenas que quisieran apoyar mi proyecto. 

En plena pandemia todo es incierto. Mi primera idea era sacar el crowdfunding en septiembre con intención de publicar el libro en noviembre. Pero, con el mundo completamente alterado, creí que septiembre igual no era buen mes por la vuelta al cole y la crisis económica tras varios meses de pandemia. Así que adelanté la fecha y publiqué mi proyecto de Verkami a finales de mayo con intención de trabajar la campaña durante todo el mes de junio y que los mecenas pudieran tener mi novela como lectura de verano. ¿Fue un error cambiar la fecha? Nunca lo sabremos. Pero el caso es que el proyecto fracasó. 

proyecto de crowdfunding

Mi estrategia de promoción 

Unas semanas antes de publicar el proyecto de crowdfunding empecé a compartir en mis redes sociales información sobre el mismo para ir creando hype

  • A finales de abril comencé a desvelar que había un nuevo proyecto en camino. 
  • Desde primeros de mayo fui presentando en mis redes sociales a las dos protagonistas de mi nueva novela. 
  • Lo siguiente en salir a la luz fue el título de la novela, Ayúdame a salir, seguido de la portada, que el ilustrador ya tenía preparada. Curiosamente, recibí muchos mensajes de mis seguidores comentando que les había gustado la portada y recibí mucho ánimo. Por un momento llegué a pensar que me apoyarían y que el proyecto saldría adelante. 
  • Hice público el booktrailer y la sinopsis mientras daba los últimos retoques al proyecto en Verkami y a las imágenes de las recompensas. 
  • La primera semana de junio, con la campaña de financiación en marcha, me volqué en promocionarla: entrevista para una web cultural el lunes, entrevista en la Revista Independientes, especialista en adicciones, entrevista en el blog de Lectora de tot sobre escribir novela contemporánea realista el jueves, y una más en la Revista Hijabi Plus, de mujeres musulmanas
  • El 4 de junio hice un vídeo en el que explicaba algunos detalles importantes de la novela porque, al ser ficción social, trata de concienciar sobre un problema: las adicciones 
  • Por supuesto, compartí en mis redes sociales las opiniones de mis lectores cero, las imágenes de las recompensas, la infografía con las opciones del Verkami, etc. 
proyecto de crowdfunding

Fracasar con éxito, y no morir en el intento

A pesar de toda mi estrategia y de que intenté buscar mecenas hasta el final, el proyecto de crowdfunding fracasó. No llegó ni al 50% en toda la campaña. Pero a mí me sirvió para sacar, al menos, cinco conclusiones positivas: 

  1. Nada es lo que parece. Después de tres años trabajando mi visibilidad en redes sociales e intentando llegar a mi público objetivo, no me di cuenta de la verdad hasta que el proyecto de Verkami estaba en marcha: mi público objetivo no está en las redes sociales y parece que está enfadado con la era tecnológica. Me llegaron muchos mensajes de gente que quería comprar mi libro pero que no estaba dispuesta a dar los datos de su tarjeta bancaria en ninguna plataforma online. PayPal tampoco lo usan, por supuesto. Sólo se fían de pagar en la mano. 
  2. Rodeada de cuervos carroñeros. Cuando publiqué mi primer libro cometí el error de regalárselo a muchas de mis amigas. Quizás, por eso, esperaban que se los fuera a regalar todos. En el momento de la verdad me pusieron miles de excusas para no apoyar el proyecto. 
  3. La gente te sorprende. MJ ya estaba planificando su crowdfunding y había analizado hasta la saciedad para que todas las cifras cuadrasen. Ella fue un apoyo constante a la hora de crear mi proyecto de crowdfunding porque me ayudó a revisar las cifras en varias ocasiones, estuvo atenta a pequeños detalles como que en el precio de envío tenía que incluir también el sobre, y trató de darme ideas para mover la campaña hasta el final. Pero no solo me sorprendió ella: una persona de la que no esperaba nada se ofreció a darme una cantidad de dinero como donación para mi proyecto sin querer recibir a cambio los ejemplares que le correspondían por esa cifra. Además, gente con la que jamás había hablado participó en el crowdfunding, me enviaron mensajes de ánimo y compartieron la campaña hasta la saciedad. 
  4. Quien te tiende la mano, lo hace de corazón. La mayoría de personas que estuvieron dispuestas a participar en el crowdfunding compraron el libro en cuanto estuvo publicado, incluso una Asociación hizo un pedido de 20 ejemplares por adelantado, sin importarles tener que esperar a que el libro estuviese corregido, maquetado e impreso. 
  5. Ante todo, resiliencia. No podemos hundirnos por una simple caída. Me caí con mi proyecto de crowdfunding, pero me sirvió para descubrir a mis falsos amigos y ver con qué apoyos reales cuento. Podría haberme enfadado con los lectores que no quisieron apoyarme, con todos esos conocidos o amigos que me dieron de lado, podría haber abandonado el marketing online después de ver claro que mi audiencia se mueve mucho más en eventos físicos y cercanos. Pero hice uso de mi resiliencia y saqué todos los puntos positivos: ahora sé con quiénes cuento, he descubierto el apoyo de personas de las que no esperaba nada, sé qué estrategias me funcionan mejor para vender mis libros, conozco cómo funcionan las campañas de recaudación de fondos, he aprendido a ajustar presupuestos con detalle, tengo el libro publicado y utilizaré el marketing online para otras de cuestiones más allá de intentar vender mis libros. 

¿No te parece que he tenido un fracaso exitoso? Pues, espera, que falta el broche final. 

Otro gran logro

Anuncié que el proyecto no había llegado a su objetivo, pero con la buena noticia de que el libro sería publicado en el plazo previsto. Mi correctora, Esther Magar, había estado trabajando en mi novela mientras la campaña estaba en marcha, con la garantía de que cobraría tanto si el proyecto se financiaba como si no. Tenía claro que quería sacar a la luz esta historia y, en caso de no obtener el dinero mediante el crowdfunding, había hecho cálculos sobre cómo invertir una vez más. 

Una vez que recibí los ejemplares de la imprenta y comencé a enviarlos a las personas que me los habían reservado previamente, le dí al botón de publicar en Amazon. El primer día, Ayúdame a salir se coló en el top 100 de Ficción familiar, y durante los siguientes fue número 1 en Ficción de salud personal para jóvenes y número 4 en Drogadicción y alcoholismo. Los mecenas que querían apoyarme con la recompensa del libro en formato digital, lo compraron. 

Como es lógico, puesto que la mayoría de la gente que me compró el libro en físico no maneja demasiado las tecnologías, no se están dejando ver demasiadas reseñas ni en Amazon ni en Goodreads. Eso sí, los pocos comentarios que llegan son muy motivadores. Incluso cuento con una reseña muy positiva en el blog Lo que nadie me contó del alcohol

El mundo no acaba con un proyecto de crowdfunding fallido. Así que seguiremos luchando por llegar a los lectores y llevar muy lejos nuestras historias. 

Laila R. Monge

Escritora de realismo

Siempre digo que la vida está hecha para vivir y contar historias. Así que, empecemos por la mía. Me llamo Raquel, pero escribo como Laila R. Monge. Nací hace 30 años en algún lugar de La Mancha, en tierras albaceteñas. Soy una soñadora nata, amante de los libros y curiosa por otras culturas. Me encantan las historias basadas en hechos reales. Si tú también luchas contra el reloj por disfrutar de lo que te gusta, ¡enhorabuena, yo lo hago cada día! Si quieres saber más sobre mí pincha aquí.

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2 Comentarios

  • Responder Iciar 10 septiembre, 2020 at 9:56

    Me ha encantado este artículo. Puede que Laila no haya conseguido el dinero, pero la experiencia me parece un éxito total. Aprender de ello y compartirlo dice mucho bueno sobre su autora. Y el libro está publicado. Para mí, el éxito es total. Enhorabuena. Quiero leer el libro.

    • Responder MJ 26 septiembre, 2020 at 12:25

      En realidad conseguir el éxito, al menos en mi caso, es un porcentaje muy bajito de todo el trabajo que haces. O al menos lleva muchísimo tiempo y creo que los frutos se ven a muy largo plazo. Aunque duele mucho, el aprendizaje es brutal. Yo fracasé estrepitosamente con mi proyecto de Patreon y me hundió muchísimo y luego el crowdfunding triunfó. Poca gente habla de los fracasos y creo que es muy importante para no sentirte sola cuando pasa.

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