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10 consejos para escribir tu primera novela de FANTASÍA por Carlos J. Eguren

15 Mayo, 2017

El género fantástico representa gran parte de mi vida. Me enamoré de la literatura, mientras leía Harry Potter y la Piedra Filosofal (y esperaba mi carta de Hogwarts). He conocido a amigos gracias a una conversación sobre El Señor de los Anillos. He disfrutado de cada instante en el que unos amigos de papel como Los Perdedores de Eso se enfrentaban al monstruo. He visto el amanecer y he pensado si así sería el modo en el que se vería en la Tierra Media. ¿Y qué me dicen del turismo si has leído a Terry Pratchett? ¿Y del azar de una partida de rol o la vida misma cuando te has horrorizado y emocionado con la Boda Roja de Canción de Fuego y Hielo?

La fantasía es magia, pero también fascinación, disfrute y la representación de cómo en el arte todo es posible.

Escribir este género es una liberación para mí y un eterno juego donde poder crear castillos de cristal que pueden volar hacia cualquier parte. Sin embargo, a menudo, el temible huracán del deus ex machina o la tormenta de los clichés podría hacernos trizas. A menudo, a mí me ha pasado y quiero daros una serie de consejos que he aprendido yo mismo a partir de todos esos palacios frágiles que se han ido contra las rocas.

Espero que este decálogo os funcione y os permita ir tan lejos como la magia, la fantasía y el sueño os permitan.

  1. La fantasía es una metáfora de la realidad. Pese a que muchas personas piensan que el género fantástico solo supone escapismo, en la mayoría de grandes historias encontramos moralejas trasladables a nuestra vida. El Señor de los Anillos no trata solo sobre destruir el Anillo Único, también es una historia de amistad, poder, el odio, la esperanza y la superación. Son temas de nuestra vida. Vale, no tenemos elfos y enanos a nuestro alrededor, pero sí hay puntos que son extrapolables. Así que vive tu vida, no te limites, busca todo lo que pueda ser buscado, aprende, disfruta, llora, sufre, cambia, juega, ama, lee, ve, escucha, respira, sueña, imagina… Muchas veces, los consejos literarios se limitan a decirte que escribas y vivas a través de las palabras, pero, a menudo, la vida en sí puede ser una buena historia que convertir en una obra fantástica.
  1. Lee a los grandes, busca también a los raros. El género fantástico tiene muchísimos magistrales autores: Tolkien, Stephen King, C. S. Lewis, George R. R. Martin, Neil Gaiman, J. K. Rowling, Ray Bradbury, Joe Abercrombie, Lovecraft… A veces, es difícil incluso delimitar qué autor ha escrito o no fantasía, pero también te zambulles en círculos del pulp y otros movimientos muy interesantes con gente como Robert E. Howard. Soy partidario de seguir esa profundización e ir a parar a diferentes autores como Ursula K. Le Guin, Lord Dunsany, Terry Pratchett, Roger Zelazny, Michael Ende… No temas si alguno no te gusta en demasía o tienes problemas con ellos (por ejemplo, Patrick Rothfuss me gusta, pero detesto profundamente el final de El nombre del viento y algunas de sus opiniones; Brandon Sanderson no termina de encandilarme… y no niego la grandeza de ambos para sus seguidores). Sea como sea, está bien conocer a tus compañeros de batalla y sacar mucho de ellos, tanto de lo que te gustaría ser como de lo que no.
  1. Lee de todo, más allá del género fantástico. Y no, no entra en contradicción con el anterior epígrafe. Me explico: este consejo también lo ha dado el escritor Neil Gaiman en este vídeo. Él señala la importancia de leer obras de diferente tipo. Muchas veces, al escribir fantasía, parece que te tienes que centrar en ciertos autores y dejar de lado otros. Si haces esto, seguramente solo tendrás la perspectiva de un género y tu prosa estará limitada, como, hasta cierto punto, tu imaginación. En cambio, si te nutres de otros campos como la novela realista, el género policíaco o el drama, podrías llegar a darle un enfoque propio y distinto. Por ejemplo, George R. R. Martin se inspiró en la novela histórica para Canción de Fuego y Hielo. ¿Y creéis que Tolkien se basó en sí mismo para escribir, sin más? No, leía mitos y daba vida a las lenguas que creaba. ¿Por qué no probar a concebir uno de estos híbridos?

  1. Destruye los clichés. Uno de los grandes problemas de tu primera novela de fantasía será enfrentarse a la tentación del estereotipo, que no deja de ser un estribillo repetitivo y, por tanto, una zona cómoda de la que no tienes que salir. ¿El malo malísimo, el buenazo y el objeto de poder? ¡Eso es fácil! Ya has devorado millones de historias así. ¿Una historia sin buenos ni malos, con poca magia? Hurm… Ya hay algunas… Pero ¿por qué no buscar algo diferente, por complicado que sea? ¿Te imaginas empezar una historia con el triunfo del mal y lo que viene después? ¿O una historia donde no haya mal? ¿Y si los malos son los elfos y los buenos los orcos? ¿Y si un mago empieza a dar magia a todas las personas a su alrededor en una ciudad como Madrid? La fantasía es plantear lo imposible, ¿por qué seguir el camino ya trazado? ¡Construye uno propio!
  1. La fantasía puede ser real y la realidad puede ser fantástica. En los últimos años, las obras de fantasía oscura han vivido un espectacular auge de la mano de autores como George R. R. Martin o Joe Abercrombie. No esperéis historias de cuentos de hadas con final feliz, no. Esperad traiciones, sangre, muerte, sangre, poder y ¿ya había dicho sangre? Es un mundo fantástico donde hay dragones o ruinas de elfos, pero también esclavitud, reyes tiranos y la carencia de un gran Señor Oscuro…, todos son viles. No temas escribir una historia así o que sea todo lo contrario si lo deseas, al igual que si en vez de llevar tu aventura a un mundo fantástico prefieres desarrollarlo en tu propia ciudad. La fantasía urbana consiste en concebir culturas y seres extraños dentro de nuestro propio mundo, aportando una visión bastante interesante sobre lo que es una urbe y la gente que la habita. ¿Por qué no probar con este subgénero tan interesante? ¿Por qué no narrar lo fantástico como algo real y lo real como algo fantástico?
  1. Word-building o construye tu propio mundo. El género de la fantasía, ya transcurra en nuestra realidad o en Narnia, posee una serie de características propias. No es mera decoración. Muchos autores se pasan años y años creando lenguas, mapas, reinos, historias, leyendas y demás hechos para sitios que no han existido más allá de su imaginación. Cada uno debe decidir el grado de profundidad con el que quiere dotar de vida a su historia sin caer en la maldición de dar millones de datos irrelevantes. Por ejemplo, George R. R. Martin y J. R. R. Tolkien incluyen datos geniales que hacen que te creas Poniente y la Tierra Media. Luego, autores como Neil Gaiman te dan dos o tres anotaciones sobre el Londres secreto de Neverwhere y se disfruta muchísimo.
    Hay que encontrar el equilibrio y saber qué datos enriquecen tu mundo sin convertirlo en un estorbo. Es complicado, pero vale la pena si se hace bien: no te vuelvas rebuscado con las descripciones porque sí, tampoco poniendo nombres raros o haciendo que la magia te arregle todo, porque tu historia lo sentirá demasiado. Y tus lectores más. Por tanto, y aquí viene el temible consejo: reescribe todas las veces que sean necesarias, aunque caigas en un ciclo infinito.
  1. ¡Apunta tus ideas, cabeza de urraca! Opino que los escritores de fantasía solemos tener ideas bastante extrañas que, a veces, dejamos de lado sin más… y, en otras ocasiones, no podemos evitarlas. Me ocurrió cuando empecé a imaginar una tienda de segunda mano cuyos artefactos en vez de ser vulgares y corrientes fueran mágicos. No empecé a escribir inmediatamente, pero más tarde imaginé más y más a su alrededor. Así surgió Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, mi primera novela puramente de fantasía (aunque de la variable de fantasía urbana). A menudo, tenemos ideas extrañas o datos curiosos que nos llaman la atención. Soy partidario de apuntar esas ocurrencias, porque podrían servirte en tu obra en algún momento, incluso cuando menos lo esperas.

  1. Nunca abandones tu historia de fantasía. Mucha gente no va a creer en ti. Otra aprovechará para hacerte daño en cuanto pueda. No hablo de gente que te recomiende mejorar o cambiar cosas de tu historia (eso yo lo agradezco), hablo de personas que no han podido cumplir sus sueños y son partidarias de destrozar los de los demás. Muchos dirán que tu historia no vale, que la fantasía es para niños y frikis, que España no sirve para estas cosas, que tú jamás podrás ser escritor y que debes buscarte un trabajo de verdad.
    Yo te digo que nuestras vidas tienen fin, son cortas, pequeñas. ¿Por qué pasarte tu vida viviendo la vida que otros han planeado para ti y no la tuya? ¿Es tan egoísta querer vivir tu vida? El problema es que, en ocasiones, tú mismo intentarás hundirte y dejarás tu historia inacabada. Yo creo que ninguna historia se queda mucho tiempo en la cuneta, son solo obras que esperan que algún día las vuelvas a escribir. Así que ánimo y no te detengas. Junta los fragmentos rotos de varias obras inacabadas, juega con ellas y escribe. Al fin y al cabo, tu vida es tu vida, ¿no?
  1. No te cortes con el género fantástico. Una de las peores cosas que puede hacer un escritor de fantasía es limitarse por el miedo al qué dirán los demás. No me refiero a crear obras con tramas truculentas y gore salvaje porque sí, me refiero a esa escena o situación donde el autor se pregunta: esta escena es buena, pero difícil de vender a las editoriales, ¿debo cortarla? Si funciona en tu historia, no la cortes. ¿Y si el editor no te publica? Ese no es tu mayor enemigo. Imagínate que la publicas y a nadie le gusta tu historia por haber dejado de ser tuya, por haber creado una cosa falsa, una que le gustase al editor si acaso. ¿Cómo te sentirías al haberte traicionado a ti mismo?
  1. La importancia de los personajes. Las tramas suelen repetirse. Llevamos miles de años de historias. Todo nos puede sonar. Solo basta con profundizar en el monomito de Joseph Campbell para darnos cuenta de cómo hay hechos que se repiten constantemente. Entonces, ¿cómo ser original con una historia? La forma de contarla es importante, a la vez, que la visión que des de ella. Un chiste puede ser el mismo, pero cambia según quien lo cuente (alguien te lo puede contar fantásticamente y otro de un modo horrible siendo el mismo). Por eso, aunque soy partidario de apuntar ideas sobre por dónde debe ir tu historia, también creo que es bueno pararte e improvisar sobre la marcha. ¿Tu protagonista debería vivir hasta el final, pero te das cuenta de que la batalla está siendo demasiado cruenta? ¿Por qué no lo matas e improvisas? Es una locura, pero la vida no es lo cuerdo que estés, sino cómo el azar juega contigo. Puede ser un quebradero de cabeza, pero me mantiene atento mientras escribo, al igual que si los personajes se rebelan.
    Para mí cuando los personajes hablan solos y yo me limito a escribir, cuando ya noto que tienen vida propia, me resulta algo maravilloso y si ellos quieren tirar por un lado o por otro, les dejo. Sé que autores como Patrick Rothfuss no son partidarios de esto (dicen que los escritores que dejamos que nuestros personajes hagan lo que quieran somos como padres que dejamos a hijos malcriados hacer lo que quieran en un restaurante), pero es lo que hace que mis historias sean mías y eso no hay que sacrificarlo: tu propia voz, ya escribas fantasía o cualquier género.

 

Y hasta aquí los diez consejos para escribir tu primera novela de fantasía. Te deseo suerte en tu camino. El mundo tiene hambre de historias que nos hagan soñar. La tuya puede ser fundamental. No lo olvides. ¡Ánimo y escribe!


Carlos J. Eguren
El Antro de los vampiros y otros monstruos

     1. Sobre mí.

Autor de la saga Devon Crawford. Si la ficción te escupe a la realidad no es raro que decidas escribir sobre ese lugar del que vienes. Escritor, periodista, juntaletras. Si quieres saber más sobre mi pincha aquí.

     2. Sobre mi libro: Devon Crawford y los Guardianes del Infinito.

“Devon Crawford era chica muerta. Algo que, como a ti, debería importarme poco excepto porque yo soy Devon Crawford”.

Devon, la Chica Steampunk, quiere cumplir quince años. No por los regalos o ser una quinceañera, sino por un secreto: volver al anticuario de su desaparecida tía Aurora.

Acompañada de su sidekick, la lolita gótica Gwen, Devon encuentra la tienda, que resulta ser… ¡La Tienda Infinita! El lugar donde se venden, compran y cambian objetos mágicos, además de puerta a todas las dimensiones (sí, hay más de una). Ah, ¡y Devon es su nueva dueña y protectora! Y, por cierto, ¡hay un complot en marcha para destruirla a ella y a todo el multiverso! En resumen: ¡el mejor cumpleaños de la historia!

Con ayuda de Theophilus (jefe de seguridad, afable rinocenoide), Mundungus (jefe de atención al público, ardilla con metralleta), el detective hechicero Blake (entrometido, traumatizado) y muchos más (duendes, un djinn, un kraken, un gatosaurio…), Devon hará frente a la amenaza. Posee una última carta: ¡contar contigo para salvar nuestro multiverso! ¿Te unes? ¡Venga! ¡Hay que salvar algo más que el mundo, el multiverso!

     

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Ilustraciones de Alain Brion para Elantis de Brandon Sanderson. Ilustraciones de El Tiempo del Principe Pálido. Una Fantasmagoría por Jen del Pozo, Devon Crawford y Los Guardianes del Infinito. Libro 1 por Elsbeth Silsby y Devon Crawford y los Hacedores de la Aniquilación. Libro 2 por Alejandra Aguado.

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1 Comentario

  • Reply Eduardo Norte 16 Mayo, 2017 at 1:44

    Vaya, no conocía a Carlos, me voy directo a su blog 😛
    Buen post, por cierto!
    Un abrazo! ^^

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