Consejos escritor novato

La importancia de una buena primera página por Nicholas Avedon

25 Mayo, 2017

Olvídate de la sinopsis. Si cuando el lector lee la primera página no se hace una buena idea de lo que contiene la novela o no le engancha algo en las primeras líneas, has empezado con mal pie para ese lector. Para que un texto funcione sin ayudas, no debe necesitar una explicación, sinopsis, prólogo o que te leas cien páginas para poner en ambiente al lector.

Es cierto, hay libros que lo hacen, pero tienen sus circunstancias. Estamos pensando en “El señor de los anillos” de Tolkien, ¿verdad?. Vale que algunos autores -ahora- conocidos se puedan permitir el lujo de hacerlo, pero eso no significa que sea lo correcto ni mucho menos. Todos como lectores, nos hacemos una idea del estilo del libro en las primeras líneas del texto. Desde el comienzo, tanto con el estilo como con una traza de la historia o los personajes, debemos agarrar al lector por los pelos y forzarle a seguir leyendo.

Sin elegirlos por nada en concreto, he seleccionado el comienzo de varias obras conocidas de buenos autores. Aunque son de estilos muy diferentes, debería ser sencillo ver lo que tienen en común todos los fragmentos, en mayor o menor medida. No tienen por qué gustarte como lector, pero si se leen de forma analítica es posible identificar ese “ansia” de situar al lector y de abrazarle para que no cierre el libro. Están diseñados para zambullir en la novela al lector. Todos ellos. Cualquier estilo. Es algo en común en cualquier buena novela.

 

Ponche de acido lisergico – Tom Wolfe

Cool Breeze es un chico con barba de tres o cuatro días que se sienta a mi lado sobre el metal abollado de la trasera abierta de una camioneta. Vamos dando botes. Subiendo y bajando y bamboleándonos sobre las podridas ballestas como en un barco. Detrás brinca colina abajo la ciudad de San Francisco, todo un incesante tambaleo de ventanas saledizas y arrabales con vistas que brincan y descienden por la colina.

La larga marcha – Bachman (King)

Un viejo Ford azul se detuvo esa mañana en el aparcamiento vigilado, con el aspecto de un perrillo cansado tras una larga carrera. Uno de los vigilantes, un joven inexpresivo con un uniforme caqui y los correspondientes correajes, pidió que le mostraran la tarjeta azul de identidad. El muchacho que iba sentado en el asiento trasero entregó la tarjeta de plástico a su madre, que se la dio al vigilante. Éste la introdujo en una terminal de ordenador que parecía fuera de lugar en aquel apacible paisaje rural. La terminal engulló el plástico y la pantalla se iluminó:

El cuento de la criada – Atwood

Dormíamos en lo que, en otros tiempos, había sido el gimnasio. El suelo, de madera barnizada, tenía pintadas líneas y círculos correspondientes a diferentes deportes. Los aros de baloncesto todavía existían, pero las redes habían desaparecido. La sala estaba rodeada por una galería destinada al público; y tuve la impresión de que podía percibir, como en un vago espejismo, el olor acre del sudor mezclado con ese toque dulce de la goma de mascar y del perfume de las chicas que se encontraban entre el público, vestidas con faldas de fieltro (así las había visto yo en las fotos) más tarde con minifaldas, luego con pantalones, finalmente con un solo pendiente y peinadas con crestas de rayas verdes. Aquí se habían celebrado bailes; persistía la música, un palimpsesto de sonidos que nadie escuchaba, un estilo tras otro, un fondo de batería, un gemido melancólico, guirnaldas de flores hechas con papel de seda, demonios de cartón, una bola giratoria de espejos que salpicaba a los bailarines con copos de luz.

En la sala había reminiscencias de sexo, soledad y expectativa, la expectativa de algo sin forma ni nombre.

Escoria – Welsh

El problema de la gente como él es que piensa que puede mandar a paseo a la gente como yo. Como si yo no fuera nadie. Todos esos seres amenazados que claman por algo de atención y de reconocimiento: no comprenden el tipo de mundo en el que vivimos ahora. Era un joven muy arrogante, muy pagado de sí mismo.

Ya no. Ahora gime mientras la sangre fluye espesa de las heridas de su cabeza y sus ojos amarillos y desenfocados se mueven de un lado a otro buscando desesperadamente la claridad, buscando algún significado entre la desolación y la oscuridad que le rodea. Debe de sentirse muy solo.

Henry y June – Anais Nin

Mi primo Eduardo llegó ayer a Louveciennes. Charlamos a lo largo de seis horas. Él llegó a la misma conclusión que yo: que necesito una mente mayor, un padre, un hombre más fuerte que yo, un amante que me guíe en el amor, porque todo lo demás es demasiado autocreado. El impulso de crecer y de vivir intensamente es tan imperioso en mí que me es imposible resistirme a él. Trabajaré, amaré a mi marido, pero también me realizaré a mí misma.

La senda del perdedor – Bukowski

La primera cosa que recuerdo es estar debajo de algo. Era una mesa, veía la pata de una mesa, veía las piernas de la gente, y una parte del mantel colgando. Estaba oscuro allí debajo, me gustaba estar ahí. Debió haber sido en Alemania, yo debía tener entre uno y dos años de edad. Era en 1922. Me sentía bien bajo la mesa. Nadie parecía darse cuenta de que yo estaba allí. La luz del sol se reflejaba en la alfombra y en las piernas de la gente. Me gustaba la luz del sol. Las piernas de la gente no eran interesantes, no eran como el trozo de mantel que colgaba, ni como la pata de la mesa, ni como la luz del sol.

Neuromante – Gibson

EL CIELO SOBRE EL PUERTO tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.

—No es que esté desahogándome —Case oyó decir a alguien mientras a golpes de hombro se abría paso entre la multitud frente a la puerta del Chat—. Es como si mi cuerpo hubiese desarrollado toda esta deficiencia de drogas —era una voz del Ensanche y un chiste del Ensanche. El Chatsubo era un bar para expatriados profesionales; podías pasar allí una semana bebiendo y nunca oír dos palabras en japonés.

Mortal y rosa – Francisco Umbral

CUANDO me arranco al bosque de los sueños, a la selva oscura del dormir, y me cobro a mí mismo, me voy lentamente completando. Porque he dejado de interesarme por mis sueños. A la mierda con Freud.

Todo lo que somos, sí, tiene ese revés de sueño, ese cimiento o esa escombrera turbia, y alguien se preguntaba, irónico, por los sueños de Kant, de Descartes, de Hegel. ¿Qué clase de sueños no tendrían esos monstruos de razón? Toda la represión mental de sus sistemas había de tener, sin duda, un revés caótico, doliente y atribulado. Cómo negar la mitad en sombra de la vida, si están ahí los sueños. Hay una época de la existencia en que uno decide ser sólo sus sueños, y el surrealismo es una adolescencia en cuanto que quiere alimentarse de sueños. Hay una madurez, un clasicismo —a cualquier edad de la vida— en que optamos por nuestra razón, por nuestro rigor, por nuestra estatura. Qué más da. Tan pueril es vivir de sueños como vivir de silogismos. Claro que se vive de lo que se puede, y tarda uno en aprender a vivir de realidades, de cosas, de objetos, como viven los seres naturales.

La vieja guardia – Scalzi

El día que cumplí setenta y cinco años, hice dos cosas. Visité la tumba de mi esposa y me enrolé en el ejército.

Visitar la tumba de Kathy fue lo menos dramático. Está enterrada en el cementerio de Harris Creek, a poco más de un kilómetro de donde yo vivo y donde juntos formamos nuestra familia. Hacer que la aceptaran en el cementerio fue más difícil de lo que quizá debería haber sido; ninguno de los dos esperaba necesitar un entierro, así que no habíamos hecho los preparativos. Es un poco mortificante, por usar la palabra adecuada, tener que discutir con el director de un cementerio sobre el entierro de tu esposa, que carece de reserva. Al final, mi hijo, Charlie, que casualmente es alcalde, tiró de unos cuantos hilos y consiguió el solar. Ser padre del alcalde tiene sus ventajas.

Aullido – Ginsberg

He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura, famélicos, histéricos, desnudos,

arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de un colérico picotazo,

pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la noche

Anna Karenina – Tolstoi

Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo.

Todo estaba patas arriba en casa de los Oblonski. Enterada de que su marido tenía una relación con la antigua institutriz francesa de sus hijos, le había anunciado que no podía seguir viviendo con él bajo el mismo techo. Esa situación, que se prolongaba ya por tres días, era dolorosa no sólo para el matrimonio, sino también para los demás miembros de la familia y la servidumbre. Tanto unos como otros se daban cuenta de que no tenía sentido que siguieran viviendo juntos, que los huéspedes ocasionales de cualquier pensión tenían más cosas en común que cuantos habitaban esa casa. La mujer no salía de sus habitaciones, y el marido hacía ya tres días que no ponía el pie por allí. Los niños corrían de un lado para otro desconcertados; la institutriz inglesa había discutido con el ama de llaves y había escrito una nota a una amiga en la que le solicitaba que le buscara una nueva colocación; el cocinero se había largado el día anterior, a la hora de la comida; la pinche y el cochero habían pedido que les abonaran lo que les debían.


Desde Tolstoi hasta Ginsberg, pasando por Welsh y Scalzi, que son autores que se llevan siglo y medio, y de estilos radicalmente diferentes, todos ellos, atacan el problema del comienzo de una forma similar. ¿Es casualidad?

Muchos autores noveles intentan rechazar este argumento con justificaciones del tipo “necesito situar al lector en el mundo donde transcurre la acción”, o “quiero que el lector llegue a la situación de forma natural, no forzada”. El resultado será que será muy complicado entrar en la novela y el lector tendrá que hacer un esfuerzo para seguir leyendo. No es la mejor forma de atrapar lectores, sobre todo cuando hay tantísimos libros por leer y aún más si es el libro de un desconocido.

Otra de las normas básicas de cualquier comienzo es mirar con lupa las reglas básicas de estilo y corrección ortotipográfica. No sólo se trata de usar correctamente la ortografía y de no repetir las mismas palabras en dos frases consecutivas, sino de evitar las frases largas y complejas de leer, adverbios acabados en mente o un exceso de adjetivos, más aún si van delante del sustantivo.

Cuando el lector entra en el texto de un autor nuevo, tiene que amoldar su cerebro a la manera de escribir del autor.

Pónselo fácil, no le aturdas de golpe, suaviza el aterrizaje y pule con esmero las primeras páginas. He visto en muchas ocasiones, textos donde en el primer párrafo había una palabra con una letra perdida, o repeticiones de la misma palabra en dos frases consecutivas. Un error así de grave en el primer párrafo, no digamos ya una falta de ortografía, es casi una señal de advertencia al lector: “Cuidado, este texto no está terminado, ni siquiera me he revisado el primer párrafo”.

 

En definitiva, si pudiéramos ubicar la importancia de los elementos de un libro de cara a un lector que no conoce al autor, yo diría que van en este orden:

  1. Portada.
  2. Título.
  3. Sinopsis
  4. Contenido del primer párrafo.
  5. Contenido de la primera página.

Si has conseguido que el lector llegue hasta el quinto punto ¡enhorabuena!, tendrás tiempo de engancharle poco a poco. Pero no es fácil, son cinco aspectos esenciales del libro.

 


Nicholas Avedon
Escritor ciberpunk

     1. Sobre mí.

Escritor ciberpunk nacido en Madrid y viviendo en el futuro. Amante de las historias sucias con finales felices. Géneros favoritos la fantasía y la Ciencia Ficción, aunque lo que de verdad me gustan son los personajes. Si quieres saber más sobre mi pincha aquí.

     2. Sobre mis libros.

A finales de 2016, tras cuatro años de trabajo, he publicado mi primera novela: “11,4 sueños luz,” pura ciencia ficción distópica con tintes ciberpunk y de novela negra. Al principios de 2017 publiqué “Histerias ficticias“, una recopilación de relatos que contiene ciencia ficción y fantástico, entre otros géneros. Actualmente estoy preparando Lágrimas Negras.

Puedes pinchar en cada libro para saber más sobre él.

Consejos escritor novato, Tareas del escritor

12 consejos de cómo utilizar Instagram como escritor

18 Mayo, 2017

Ha sido divertido este último mes utilizando Instagram y poniendo en práctica diferentes consejos del uso de esta red para escritores. Hace un par de semanas os conté 4 razones y 12 ejemplos de cómo utilizar Instagram. Hoy os doy 12 consejos para usar Instagram como escritor que creo que os ayudarán ha lanzaros y divertiros con esta red. ^_^

1. Optimiza tu bio. Tu presentación es lo segundo que va a ver quién visite tu perfil. Lo primero serán las fotos. Por eso tienes que tenerla completa con lo más relevante que quieras destacar. Una foto es primordial, mejor tu cara que cualquier otra cosa. Escribe tu nombre, por lo que quieres ser conocido, si tienes libros escribe sus títulos y deja un enlace al final, de manera llamativa, para guiar a tus seguidores hacía ellos, hacía tu blog o lo que consideres.

2. Retoca tus fotos. Más iluminación, contraste… No uses filtros. Lo primero que verán tus seguidores serán tus fotos. No hace falta que seas un gran fotógrafo pero sí que intentes hacer las fotos lo más cuidadas posibles con algunos truquitos. Utiliza la regla de los tercios, hazlas en las horas donde más iluminación pueda haber. Yo suelo hacer las fotos con la propia aplicación de Instagram (recuerda que deben ser cuadradas) y las edito allí mismo. No me gustan los filtros (los usaba al principio pero creo que no queda una presentación uniforme) así que lo que hago es editarlas aumentando la iluminación, saturación, las sombras…

 

3. Utiliza props para tus fotos. Son los elementos que se sitúan alrededor de las mismas. Hacen que la foto sea más interesante. Por ejemplo tazas de café o té, libros, velas, luces, tapetes de colores, mantas… o alguno personalizado que te defina: una determinada planta, un muñeco…

 

4. La mejor manera de aprender a hacer fotos chulas es seguir a gente cuyas fotos te gusten. No hace falta que las hagas iguales, pero si te podrán dar ideas de como utilizarlas. Fíjate en los hanstag que usan, algunos útiles son: #book #books #bookstagram #booklover #libros #bookaddict …

5. Busca hashtag relevantes. Cuando empiezas a escribir un hashtag la aplicación te sugiera hashtag. Buscarlos en las fotografías de gente que tenga muchos me gusta y seguidores. Puedes incluir hasta 30 en las fotos. Utiliza de 5 a 10 etiquetas populares, otras de uso medio y algunas personalizadas. Leí una chica que utilizaba sus hashtag personalizados para incluir en sus marcapáginas de regalo, creo que es una idea genial.

6. Crear iniciativas con hashtag que puedan ser utilizados por tus seguirores. Abajo puedes ver una publicación de una chica que hace fotos alucinantes, utiliza gran número de hanstag y algunos de iniciativas.

He’s her lobster! .. #squeakybookishlibrary … Of course I thought of Anne and Gilbert. I mean… how do you not?? 😍 Gil was my first book boyfriend. Le sigh. ☕️ #maasholemay Spring court books and flowers 🌸🌺🌸 ☕️ #kindnessmatters17 my other half is my Watson irl. On here… my BG bestie @thesqueakycupboard is by far one of the best listeners, and is a great person to center me when I’ve flipped my crap. 😂😂 …… …………………… ☕️ #grimdragon multiple editions… ummm we have several Anne… and Little Women, Alice… etc. lol. . . . . #classics #anneofgreengables #puffininbloom #bookchallenge #steampunk #books #bookstagram #bibliophile #bookworm #bookdragon #bookish #bookworm #booknerd #booknerdigans #booklover #bookaddict #goodreads #epicreads #ilovetoread #literature #read #reading #igreads #instareads #reader #readersofinstagram

A post shared by Amy 💛Hufflepuff💛 (@ladyofthelibrary) on

 

7. Utiliza código de inserción en las entradas de tu blog. En las fotos de Instagram podrás ver arriba a la derecha tres puntitos. Si pinchas allí aparecerá un código de inserción que podrás copiar. Esto te servirá para copiarlas en tu blog. Las imágenes de Instagram con su correspondiente cajeado, a mi parecer, quedan muy bonitas en las entradas.

 

8. Utiliza vídeos para llamar la atención en determinadas actividades, cuando escribes, al hacer lettering, mientras ojeas un libro, cuando recorres tu biblioteca con tu mirada.

 

9. Comparte de 1-3 fotos al día, no hace falta más. Mejor pocas y bien hechas que muchas y malas.

10. Mejor momento para publicar es en el rango 2 a.m. a 5 p.m. La mejor en concreto es a las 17:00 h.

11. Si quieres puedes enlazar Instagram con Facebook. Depende lo que compartas o lo que quieras mostrar en Facebook, no es una mala idea. Si bien enlazar otras redes no es recomendable, en este caso es algo que debes valorar.

12. ¡Divertirte! Sigue a personas que te gusten, que te encanten sus fotos, que puedas enseñarte imágenes inspiradoras… Cuando tienen muchos seguidores y miles de me gusta una forma de hacerse ver es comentar en sus post ya que mucha gente no lo hace.

Did you see that @wickandfable opened up their shop today 😍😍😍😍!!!! Luckily I got my order in today so I could take pictures!!!!! If you want to see everything I got make sure to check out my story I did an unboxing!!!! If you would like to get anything from the shop make sure to use code DFT10 to get 10% off your order!!! . This fun photo was inspired by a GORGEOUS photo that @eden.hammond put together!!! If you aren’t following Eden you are seriously missing out she posts some of the prettiest bookstagram photos out there!!!! . . . . #book #books #bookstagram #bookstagramfeature #bookstagrammer #booknookstagram #booklover #bookart #bookaddiction #acowar #booknerd #bookgeek #acomaf #acotar #bookishrainbow #bookpics #igbooks #sarahjmaas #dawncourt #courtcandles #nightcourt #read #reading #spingcourt #bookstagramit

A post shared by 🇺🇸Bridget🇺🇸 (@darkfaerietales_) on

Y estos son los consejos que os puedo dar. Si os decidís a seguirlos no dejéis de leer la entrada de 4 razones y 12 ejemplos de cómo utilizar Instagram como escritor. Uniendo las dos creo que haremos un buen trabajo. Ya os iré contando en Las Tareas del Escritor de Mayo 😉

Firma

Libros, Recursos

10 consejos para escribir tu primera novela de FANTASÍA por Carlos J. Eguren

15 Mayo, 2017

El género fantástico representa gran parte de mi vida. Me enamoré de la literatura, mientras leía Harry Potter y la Piedra Filosofal (y esperaba mi carta de Hogwarts). He conocido a amigos gracias a una conversación sobre El Señor de los Anillos. He disfrutado de cada instante en el que unos amigos de papel como Los Perdedores de Eso se enfrentaban al monstruo. He visto el amanecer y he pensado si así sería el modo en el que se vería en la Tierra Media. ¿Y qué me dicen del turismo si has leído a Terry Pratchett? ¿Y del azar de una partida de rol o la vida misma cuando te has horrorizado y emocionado con la Boda Roja de Canción de Fuego y Hielo?

La fantasía es magia, pero también fascinación, disfrute y la representación de cómo en el arte todo es posible.

Escribir este género es una liberación para mí y un eterno juego donde poder crear castillos de cristal que pueden volar hacia cualquier parte. Sin embargo, a menudo, el temible huracán del deus ex machina o la tormenta de los clichés podría hacernos trizas. A menudo, a mí me ha pasado y quiero daros una serie de consejos que he aprendido yo mismo a partir de todos esos palacios frágiles que se han ido contra las rocas.

Espero que este decálogo os funcione y os permita ir tan lejos como la magia, la fantasía y el sueño os permitan.

  1. La fantasía es una metáfora de la realidad. Pese a que muchas personas piensan que el género fantástico solo supone escapismo, en la mayoría de grandes historias encontramos moralejas trasladables a nuestra vida. El Señor de los Anillos no trata solo sobre destruir el Anillo Único, también es una historia de amistad, poder, el odio, la esperanza y la superación. Son temas de nuestra vida. Vale, no tenemos elfos y enanos a nuestro alrededor, pero sí hay puntos que son extrapolables. Así que vive tu vida, no te limites, busca todo lo que pueda ser buscado, aprende, disfruta, llora, sufre, cambia, juega, ama, lee, ve, escucha, respira, sueña, imagina… Muchas veces, los consejos literarios se limitan a decirte que escribas y vivas a través de las palabras, pero, a menudo, la vida en sí puede ser una buena historia que convertir en una obra fantástica.
  1. Lee a los grandes, busca también a los raros. El género fantástico tiene muchísimos magistrales autores: Tolkien, Stephen King, C. S. Lewis, George R. R. Martin, Neil Gaiman, J. K. Rowling, Ray Bradbury, Joe Abercrombie, Lovecraft… A veces, es difícil incluso delimitar qué autor ha escrito o no fantasía, pero también te zambulles en círculos del pulp y otros movimientos muy interesantes con gente como Robert E. Howard. Soy partidario de seguir esa profundización e ir a parar a diferentes autores como Ursula K. Le Guin, Lord Dunsany, Terry Pratchett, Roger Zelazny, Michael Ende… No temas si alguno no te gusta en demasía o tienes problemas con ellos (por ejemplo, Patrick Rothfuss me gusta, pero detesto profundamente el final de El nombre del viento y algunas de sus opiniones; Brandon Sanderson no termina de encandilarme… y no niego la grandeza de ambos para sus seguidores). Sea como sea, está bien conocer a tus compañeros de batalla y sacar mucho de ellos, tanto de lo que te gustaría ser como de lo que no.
  1. Lee de todo, más allá del género fantástico. Y no, no entra en contradicción con el anterior epígrafe. Me explico: este consejo también lo ha dado el escritor Neil Gaiman en este vídeo. Él señala la importancia de leer obras de diferente tipo. Muchas veces, al escribir fantasía, parece que te tienes que centrar en ciertos autores y dejar de lado otros. Si haces esto, seguramente solo tendrás la perspectiva de un género y tu prosa estará limitada, como, hasta cierto punto, tu imaginación. En cambio, si te nutres de otros campos como la novela realista, el género policíaco o el drama, podrías llegar a darle un enfoque propio y distinto. Por ejemplo, George R. R. Martin se inspiró en la novela histórica para Canción de Fuego y Hielo. ¿Y creéis que Tolkien se basó en sí mismo para escribir, sin más? No, leía mitos y daba vida a las lenguas que creaba. ¿Por qué no probar a concebir uno de estos híbridos?

  1. Destruye los clichés. Uno de los grandes problemas de tu primera novela de fantasía será enfrentarse a la tentación del estereotipo, que no deja de ser un estribillo repetitivo y, por tanto, una zona cómoda de la que no tienes que salir. ¿El malo malísimo, el buenazo y el objeto de poder? ¡Eso es fácil! Ya has devorado millones de historias así. ¿Una historia sin buenos ni malos, con poca magia? Hurm… Ya hay algunas… Pero ¿por qué no buscar algo diferente, por complicado que sea? ¿Te imaginas empezar una historia con el triunfo del mal y lo que viene después? ¿O una historia donde no haya mal? ¿Y si los malos son los elfos y los buenos los orcos? ¿Y si un mago empieza a dar magia a todas las personas a su alrededor en una ciudad como Madrid? La fantasía es plantear lo imposible, ¿por qué seguir el camino ya trazado? ¡Construye uno propio!
  1. La fantasía puede ser real y la realidad puede ser fantástica. En los últimos años, las obras de fantasía oscura han vivido un espectacular auge de la mano de autores como George R. R. Martin o Joe Abercrombie. No esperéis historias de cuentos de hadas con final feliz, no. Esperad traiciones, sangre, muerte, sangre, poder y ¿ya había dicho sangre? Es un mundo fantástico donde hay dragones o ruinas de elfos, pero también esclavitud, reyes tiranos y la carencia de un gran Señor Oscuro…, todos son viles. No temas escribir una historia así o que sea todo lo contrario si lo deseas, al igual que si en vez de llevar tu aventura a un mundo fantástico prefieres desarrollarlo en tu propia ciudad. La fantasía urbana consiste en concebir culturas y seres extraños dentro de nuestro propio mundo, aportando una visión bastante interesante sobre lo que es una urbe y la gente que la habita. ¿Por qué no probar con este subgénero tan interesante? ¿Por qué no narrar lo fantástico como algo real y lo real como algo fantástico?
  1. Word-building o construye tu propio mundo. El género de la fantasía, ya transcurra en nuestra realidad o en Narnia, posee una serie de características propias. No es mera decoración. Muchos autores se pasan años y años creando lenguas, mapas, reinos, historias, leyendas y demás hechos para sitios que no han existido más allá de su imaginación. Cada uno debe decidir el grado de profundidad con el que quiere dotar de vida a su historia sin caer en la maldición de dar millones de datos irrelevantes. Por ejemplo, George R. R. Martin y J. R. R. Tolkien incluyen datos geniales que hacen que te creas Poniente y la Tierra Media. Luego, autores como Neil Gaiman te dan dos o tres anotaciones sobre el Londres secreto de Neverwhere y se disfruta muchísimo.
    Hay que encontrar el equilibrio y saber qué datos enriquecen tu mundo sin convertirlo en un estorbo. Es complicado, pero vale la pena si se hace bien: no te vuelvas rebuscado con las descripciones porque sí, tampoco poniendo nombres raros o haciendo que la magia te arregle todo, porque tu historia lo sentirá demasiado. Y tus lectores más. Por tanto, y aquí viene el temible consejo: reescribe todas las veces que sean necesarias, aunque caigas en un ciclo infinito.
  1. ¡Apunta tus ideas, cabeza de urraca! Opino que los escritores de fantasía solemos tener ideas bastante extrañas que, a veces, dejamos de lado sin más… y, en otras ocasiones, no podemos evitarlas. Me ocurrió cuando empecé a imaginar una tienda de segunda mano cuyos artefactos en vez de ser vulgares y corrientes fueran mágicos. No empecé a escribir inmediatamente, pero más tarde imaginé más y más a su alrededor. Así surgió Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, mi primera novela puramente de fantasía (aunque de la variable de fantasía urbana). A menudo, tenemos ideas extrañas o datos curiosos que nos llaman la atención. Soy partidario de apuntar esas ocurrencias, porque podrían servirte en tu obra en algún momento, incluso cuando menos lo esperas.

  1. Nunca abandones tu historia de fantasía. Mucha gente no va a creer en ti. Otra aprovechará para hacerte daño en cuanto pueda. No hablo de gente que te recomiende mejorar o cambiar cosas de tu historia (eso yo lo agradezco), hablo de personas que no han podido cumplir sus sueños y son partidarias de destrozar los de los demás. Muchos dirán que tu historia no vale, que la fantasía es para niños y frikis, que España no sirve para estas cosas, que tú jamás podrás ser escritor y que debes buscarte un trabajo de verdad.
    Yo te digo que nuestras vidas tienen fin, son cortas, pequeñas. ¿Por qué pasarte tu vida viviendo la vida que otros han planeado para ti y no la tuya? ¿Es tan egoísta querer vivir tu vida? El problema es que, en ocasiones, tú mismo intentarás hundirte y dejarás tu historia inacabada. Yo creo que ninguna historia se queda mucho tiempo en la cuneta, son solo obras que esperan que algún día las vuelvas a escribir. Así que ánimo y no te detengas. Junta los fragmentos rotos de varias obras inacabadas, juega con ellas y escribe. Al fin y al cabo, tu vida es tu vida, ¿no?
  1. No te cortes con el género fantástico. Una de las peores cosas que puede hacer un escritor de fantasía es limitarse por el miedo al qué dirán los demás. No me refiero a crear obras con tramas truculentas y gore salvaje porque sí, me refiero a esa escena o situación donde el autor se pregunta: esta escena es buena, pero difícil de vender a las editoriales, ¿debo cortarla? Si funciona en tu historia, no la cortes. ¿Y si el editor no te publica? Ese no es tu mayor enemigo. Imagínate que la publicas y a nadie le gusta tu historia por haber dejado de ser tuya, por haber creado una cosa falsa, una que le gustase al editor si acaso. ¿Cómo te sentirías al haberte traicionado a ti mismo?
  1. La importancia de los personajes. Las tramas suelen repetirse. Llevamos miles de años de historias. Todo nos puede sonar. Solo basta con profundizar en el monomito de Joseph Campbell para darnos cuenta de cómo hay hechos que se repiten constantemente. Entonces, ¿cómo ser original con una historia? La forma de contarla es importante, a la vez, que la visión que des de ella. Un chiste puede ser el mismo, pero cambia según quien lo cuente (alguien te lo puede contar fantásticamente y otro de un modo horrible siendo el mismo). Por eso, aunque soy partidario de apuntar ideas sobre por dónde debe ir tu historia, también creo que es bueno pararte e improvisar sobre la marcha. ¿Tu protagonista debería vivir hasta el final, pero te das cuenta de que la batalla está siendo demasiado cruenta? ¿Por qué no lo matas e improvisas? Es una locura, pero la vida no es lo cuerdo que estés, sino cómo el azar juega contigo. Puede ser un quebradero de cabeza, pero me mantiene atento mientras escribo, al igual que si los personajes se rebelan.
    Para mí cuando los personajes hablan solos y yo me limito a escribir, cuando ya noto que tienen vida propia, me resulta algo maravilloso y si ellos quieren tirar por un lado o por otro, les dejo. Sé que autores como Patrick Rothfuss no son partidarios de esto (dicen que los escritores que dejamos que nuestros personajes hagan lo que quieran somos como padres que dejamos a hijos malcriados hacer lo que quieran en un restaurante), pero es lo que hace que mis historias sean mías y eso no hay que sacrificarlo: tu propia voz, ya escribas fantasía o cualquier género.

 

Y hasta aquí los diez consejos para escribir tu primera novela de fantasía. Te deseo suerte en tu camino. El mundo tiene hambre de historias que nos hagan soñar. La tuya puede ser fundamental. No lo olvides. ¡Ánimo y escribe!


Carlos J. Eguren
El Antro de los vampiros y otros monstruos

     1. Sobre mí.

Autor de la saga Devon Crawford. Si la ficción te escupe a la realidad no es raro que decidas escribir sobre ese lugar del que vienes. Escritor, periodista, juntaletras. Si quieres saber más sobre mi pincha aquí.

     2. Sobre mi libro: Devon Crawford y los Guardianes del Infinito.

“Devon Crawford era chica muerta. Algo que, como a ti, debería importarme poco excepto porque yo soy Devon Crawford”.

Devon, la Chica Steampunk, quiere cumplir quince años. No por los regalos o ser una quinceañera, sino por un secreto: volver al anticuario de su desaparecida tía Aurora.

Acompañada de su sidekick, la lolita gótica Gwen, Devon encuentra la tienda, que resulta ser… ¡La Tienda Infinita! El lugar donde se venden, compran y cambian objetos mágicos, además de puerta a todas las dimensiones (sí, hay más de una). Ah, ¡y Devon es su nueva dueña y protectora! Y, por cierto, ¡hay un complot en marcha para destruirla a ella y a todo el multiverso! En resumen: ¡el mejor cumpleaños de la historia!

Con ayuda de Theophilus (jefe de seguridad, afable rinocenoide), Mundungus (jefe de atención al público, ardilla con metralleta), el detective hechicero Blake (entrometido, traumatizado) y muchos más (duendes, un djinn, un kraken, un gatosaurio…), Devon hará frente a la amenaza. Posee una última carta: ¡contar contigo para salvar nuestro multiverso! ¿Te unes? ¡Venga! ¡Hay que salvar algo más que el mundo, el multiverso!

     

Puedes comprar la novela de Devon Crawford y los Guardines del Infinito en Amazon, Agapea, El Libro en Blanco, Comics y Mazmorras y El árbol blanco. Si quieres visitar todas mis obras pincha aquí.

Ilustraciones de Alain Brion para Elantis de Brandon Sanderson. Ilustraciones de El Tiempo del Principe Pálido. Una Fantasmagoría por Jen del Pozo, Devon Crawford y Los Guardianes del Infinito. Libro 1 por Elsbeth Silsby y Devon Crawford y los Hacedores de la Aniquilación. Libro 2 por Alejandra Aguado.